El estudio “Confianza en la Televisión 2025” del CNTV e Ipsos Chile reveló un dato sorpresivo para los analistas de medios. José Antonio Neme, rostro de Mega, lidera la credibilidad con un 37% de las menciones. Esta cifra supera a comunicadores como Rodrigo Sepúlveda (11%) y Julio César Rodríguez (9%). Sin embargo, este liderazgo convive con constantes cuestionamientos por su estilo confrontacional y su falta de neutralidad.
Autenticidad frente a la apología de la violencia
La audiencia valora a Neme por su supuesta “naturalidad”. El 67% de los encuestados destaca su libertad para dar opiniones. En los grupos de estudio, los televidentes lo describen como un profesional “auténtico”. Incluso perdonan que use un lenguaje que califican como “un tanto grosero”.
No obstante, esta “autenticidad” esconde episodios de alta agresividad verbal. En noviembre de 2025, el animador sugirió usar armas de servicio contra manifestantes en Peñalolén. “Un par de tiros y se acabó”, afirmó en pantalla. Diversos sectores criticaron este mensaje por normalizar la violencia como una herramienta de control social.
Una indignación con sesgo político
La crítica hacia Neme también apunta a su “indignación selectiva”. El periodista cuestionó con dureza el envío de ayuda humanitaria a Cuba. Exigió “honestidad intelectual” al Gobierno de Gabriel Boric por no condenar al régimen isleño. Sin embargo, el conductor guardó silencio ante los lujos proyectados por José Antonio Kast. La instalación de un gimnasio privado para el líder republicano en La Moneda no recibió el mismo escrutinio ético.
Este comportamiento se repitió en la cobertura internacional. Neme celebró la detención de Nicolás Maduro bajo la administración de Donald Trump. Calificó al mandatario venezolano como un “tirano”. Pese a esto, omitió el uso político que Trump hizo del operativo militar. Tampoco mencionó el interés de Estados Unidos por el petróleo de ese país.
El desafío ético de los matinales
Neme defiende su pauta centrada casi exclusivamente en la delincuencia. Asegura que su equipo informará sobre hechos delictuales sin importar quién gobierne. Ante las críticas por su tono violento, el animador suele responder con dureza. “Me importa tres carajos lo que digan de mí”, afirmó ante los cuestionamientos en redes sociales.
Expertos advierten que este enfoque alimenta una sensación de inseguridad generalizada. El éxito de Neme en las encuestas de confianza plantea una duda ética urgente. ¿Es la televisión un espacio para el debate democrático o una plataforma para la violencia verbal sin filtro?.
