El espectáculo de medio tiempo del Super Bowl consolidó este domingo a Bad Bunny como un fenómeno global de audiencias. Con una puesta en escena que integró sus mayores éxitos y colaboraciones de alto perfil con figuras como Lady Gaga y Ricky Martin, el evento alcanzó la cifra récord de 135,4 millones de espectadores. Sin embargo, más allá de las luminarias internacionales, la jornada tuvo un componente significativo para Chile gracias a la participación de Bárbara Moscoso.
La bailarina profesional fue una pieza clave dentro del cuerpo de baile que acompañó al “Conejo Malo” en el Levi’s Stadium de Santa Clara, California. Moscoso, cuya carrera se internacionalizó hace casi una década, se sumó a una producción que contó con la presencia de celebridades en la audiencia como Pedro Pascal, Karol G y Jessica Alba, reafirmando la relevancia cultural del montaje.
El ascenso desde la televisión chilena
Bárbara Moscoso no es una desconocida para la audiencia nacional. Su trayectoria comenzó a tomar relevancia pública en 2007, cuando participó en el programa de talentos “Rojo: Fama contra fama”. Posteriormente, consolidó su estatus en la danza competitiva al ganar la tercera temporada de “Fiebre de Baile” junto a Rodrigo Díaz en 2010 y regresar a las pantallas locales en “Aquí se baila” durante 2022.
Su radicación en Estados Unidos le ha permitido colaborar con los nombres más importantes de la industria musical latina. Antes de llegar al escenario del Super Bowl, Moscoso ya había formado parte de las giras y presentaciones de artistas de la talla de Daddy Yankee, Don Omar, Luis Fonsi, Maluma y Marc Anthony.
Una reflexión sobre el éxito y las raíces
Tras finalizar la presentación, la artista compartió a través de sus plataformas digitales el impacto emocional de este logro profesional. Para la bailarina, alcanzar este escenario representa la culminación de un proceso de esfuerzo constante y resiliencia en una industria altamente competitiva.
“Esta Barby nunca pensó que iba a llegar aquí. Hay sueños que parecen demasiado grandes… y hoy uno de esos sueños se cumplió. La misma niña que soñaba frente al espejo, pudo bailar en uno de los escenarios más grandes del mundo”, expresó Moscoso en sus redes sociales.
Asimismo, la intérprete enfatizó que este hito trasciende lo personal, vinculándolo con su identidad y el apoyo de su entorno. “Esto no fue solo por mí. Fue por mi familia, por mi cultura, por mis raíces. Por cada persona que sueña en grande, incluso cuando nadie más lo ve. Fue por el amor que me sostuvo cuando dudé”, sentenció la bailarina, quien cerró su mensaje con un llamado a la perseverancia bajo la consigna “Never stop dreaming”.
