En el marco del espacio “Questa non è un’intervista”, Sabrina Salerno se presenta despojada de las armaduras del espectáculo para reflexionar sobre una carrera que la convirtió en un símbolo global a finales de los años 80. Con una honestidad brutal, la artista describe cómo fue enfrentarse a la fama masiva a los 19 años, una experiencia que califica como un “regalo de Dios” pero que, al mismo tiempo, trajo consigo desafíos personales profundos y la necesidad de desarrollar un instinto de supervivencia en un entorno a menudo agresivo.

El peso de la fama y la industria televisiva

Salerno recuerda con especial énfasis su paso por España, donde vivió situaciones de gran tensión mediática. Describe una época en la que el respeto hacia el artista, y especialmente hacia las mujeres, no era la norma. La cantante menciona entrevistas en las que el tono era deliberadamente hostil y el contenido se centraba exclusivamente en el cotilleo invasivo. A pesar de haber sido una de las figuras más deseadas de Europa, Sabrina confiesa que su seguridad mental siempre fue superior a la que sentía respecto a su cuerpo, utilizando su energía y sfacciataggine (descaro) como herramientas para compensar sus inseguridades físicas y timidez natural.

Conexiones místicas y premoniciones

Uno de los momentos más reveladores del encuentro es cuando Salerno profundiza en su faceta esotérica. Desde su infancia, afirma haber sentido una sensibilidad especial hacia lo “invisible”. Relata episodios de premoniciones a través de sueños y experiencias inexplicables en su hogar, como ruidos de puertas que la llevaron incluso a solicitar la bendición de un sacerdote. Para la artista, esta capacidad de percibir energías ajenas es tanto un don como una carga, ya que la vuelve vulnerable ante entornos de trabajo tóxicos o personas con “energías pesadas”.

El legado de las iconos y el futuro en Francia

Durante la charla, se rinde homenaje a otras grandes figuras como Raffaella Carrà, a quien describe como su “zona de confort” y una profesional acogedora con la que compartió escenario y vida personal. También analiza la longevidad de estrellas como Cher y Madonna, defendiendo la genialidad de esta última frente a las críticas vocales, subrayando que los resultados comerciales y el impacto cultural son los únicos jueces válidos en la carrera de una leyenda.

Actualmente, Sabrina Salerno se prepara para un 2026 cargado de actividad. Con una gira por Francia que ya cumple 17 años de éxito ininterrumpido y nuevos proyectos discográficos en camino, la cantante demuestra que su vigencia no depende de la nostalgia, sino de una energía que sigue llenando recintos de miles de personas.

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