El periodista y conductor del matinal Buenos Días a Todos de TVN, Eduardo Fuentes, se convirtió este lunes 9 de febrero en el centro de un preocupante episodio de violencia digital. A través de su cuenta oficial en la plataforma X (anteriormente Twitter), el comunicador denunció públicamente haber recibido amenazas de muerte explícitas, enmarcadas en una dinámica viral que simulaba un escenario de dictadura política.
El incidente se originó a partir de una publicación realizada por un usuario de la red social, quien planteó una inquietante interrogante a sus seguidores: “Si hubiese dictadura, y les dieran una lista de 5 personas para ejecutar porque sí, ¿quiénes serían sus ajusticiados?”. La consigna, que incitaba al odio y a la violencia política, generó múltiples respuestas.
La respuesta del periodista y el llamado a la PDI
Entre las interacciones, un usuario identificado en la red respondió publicando su propia nómina de víctimas, situando a Eduardo Fuentes en el primer lugar de su lista de objetivos. La gravedad del mensaje no pasó desapercibida para el animador, quien decidió no ignorar el ataque y exponerlo ante su comunidad y las autoridades.
“Esto será denunciado. Es una amenaza de muerte. No debemos relativizar esta clase de mensajes en RRSS”, declaró Fuentes tajantemente, etiquetando directamente a la cuenta oficial de la Policía de Investigaciones de Chile (@PDI_CHILE) para formalizar su alerta.
El tweet original no solo apuntaba a Fuentes; otras versiones de estas “listas negras” incluían a figuras del espectro político y mediático nacional, como el exministro Francisco Vidal, la diputada Maite Orsini, el político Gaspar Rivas y la animadora María Luisa Godoy, colega de Fuentes en el reciente Festival del Huaso de Olmué.
Rechazo transversal al discurso de odio
La denuncia de Fuentes generó una ola inmediata de respaldo entre sus seguidores y colegas. Cientos de usuarios condenaron la normalización de este tipo de discursos, recordando que la historia de Chile está marcada por tragedias reales que comenzaron con denuncias y listas similares. Comentarios como “No es aceptable en una sociedad democrática los discursos de odio” y “En eso nos hemos ido convirtiendo” reflejaron el sentir de una audiencia preocupada por la virulencia del debate digital.
Este episodio reabre el debate sobre la impunidad en redes sociales y la necesidad de establecer límites claros entre la libertad de expresión y las amenazas contra la integridad física de las personas. Por el momento, el periodista ha confirmado su intención de llevar el caso a las instancias legales correspondientes para identificar a los responsables.
