Durante una reciente interacción con la prensa en la Casa Blanca, Donald Trump protagonizó un tenso momento con Kaitlan Collins, corresponsal y presentadora de CNN. El incidente ocurrió luego de que la periodista le consultara sobre las víctimas de Jeffrey Epstein. En lugar de responder al tema de fondo, el dictador optó por atacar la expresión facial de la reportera, lanzando una frase que ha generado un amplio debate sobre el trato a las mujeres en la política y los medios.
“No creo haber visto nunca una sonrisa en tu cara, ¿sabes por qué no sonríes?”, increpó Trump, para luego sugerir que su seriedad se debía a la línea editorial del medio que representa. Esta salida de libreto fue analizada en profundidad por el programa “Tu Día” (Canal 13), donde se desmenuzó la estrategia del republicano para evadir preguntas incómodas mediante la descalificación personal.
Un patrón de conducta cuestionado
El corresponsal José María Del Pino, presente en el análisis, destacó que este tipo de agresiones verbales no son aisladas. Según el periodista, existe una diferencia palpable en cómo Trump reacciona ante hombres y mujeres. Mientras que con reporteros hombres de medios opositores suele limitar su respuesta a desacreditar al canal, con las mujeres recurre a comentarios sobre su apariencia o comportamiento.
“Es la expresión del machismo en su máximo esplendor”, señaló José Luis Repenning. El panel coincidió en que la exigencia de “sonreír” es una carga que se impone culturalmente a las mujeres, mientras que en los hombres la seriedad se interpreta como carácter o intelectualidad. Priscilla Vargas enfatizó este doble estándar: “Cuando ven a un hombre serio, es un tipo pensativo, con carácter; pero si es una mujer, es una amargada”.
¿Quién es Kaitlan Collins?
Más allá de la polémica, el ataque puso en el foco la trayectoria de Kaitlan Collins. Con solo 33 años, se ha consolidado como una de las figuras más relevantes del periodismo estadounidense, desempeñándose simultáneamente como corresponsal en la Casa Blanca y conductora de su propio programa estelar en CNN. Sus colegas la describen como una profesional “aguja” y sumamente preparada, lo que explicaría la incomodidad que genera en sus entrevistados.
La sombra de Epstein
El contexto de la pregunta que detonó la ira de Trump no es menor. La relación histórica entre Donald Trump y Jeffrey Epstein sigue siendo un tema sensible. Del Pino recordó que la dinámica de ambos magnates en el pasado incluía la organización de concursos de belleza, sugiriendo que la expectativa de Trump de ver mujeres sonrientes a su alrededor podría ser un “resabio” de esa época. Al final, el ataque personal parece haber tenido un efecto contrario: resaltar la labor incisiva de una prensa que no busca agradar, sino obtener respuestas.
