La ola de incendios forestales que golpeó a las regiones del Biobío y Ñuble volvió a poner a prueba la capacidad de reacción del país y, de paso, dejó al desnudo la diferencia entre artistas que se organizaron para ayudar y figuras que optaron por pelear desde la comodidad de las pantallas.
Mientras miles de familias esperaban agua, ropa y alimentos, parte de la conversación pública de parte de los polemistas de siempre se desvió hacia rencillas personales y acusaciones cruzadas.
En este escenario, la farándula chilena se partió en dos: quienes entendieron que su visibilidad podía servir para coordinar ayuda y quienes priorizaron el escándalo, aún en medio de una tragedia nacional.
Naya Fácil y Cony Capelli: una pelea en plena catástrofe
Uno de los conflictos más criticados fue el enfrentamiento entre Naya Fácil y Cony Capelli, que escaló justo cuando el debate público estaba centrado en la emergencia. Todo partió con una indirecta de Naya en redes sociales, cuestionando a figuras del espectáculo que, en vez de colaborar con la ayuda, estaban preocupadas de conseguir fotógrafo para la Gala del Festival de Viña del Mar.
El mensaje fue leído como un dardo directo a la ex Gran Hermano, quien había publicado un video buscando fotógrafo para la gala, en un momento en que el megaincendio mantenía a las regiones del Biobío y Ñuble en estado crítico. La discusión escaló con respuestas públicas, reproches sobre quién ayudaba más y la revelación de que la molestia de Naya también se arrastraba de una promesa televisiva previa de Capelli.
“No soy alguien que se quede callada“, explicó Naya al justificar por qué decidió exponer la situación en sus redes, apuntando a la incongruencia entre el discurso y las acciones de su colega.
¿Cuál es la necesidad de esta inoportuna pelea? Obvio, una competencia entre quién ayuda más. Acá la ganadora del primer “Gran Hermano” saldrá ganando, porque tiene ideales, compromiso con la fraternidad y, desde luego, tiene compromisos mucho más honestos que los de una figura vinculada a la polémica e incluso con acusaciones de narcotráfico y lavado de dinero.
Daniela Aránguiz y las acusaciones ideológicas
En paralelo, Daniela Aránguiz volvió a instalar polémica al criticar públicamente el trabajo de medios de espectáculos, en particular Revista Velvet, a la que acusó de operar con sesgo político y de hacer favores a la izquierda.
El episodio llamó la atención porque la revista es dirigida por una periodista cuyo entorno familiar ha estado históricamente vinculado a la UDI, lo que vuelve insostenible la lectura de un alineamiento automático con el progresismo.
Más allá de la veracidad de sus dichos, el punto crítico es de oportunidad: mientras se multiplicaban las campañas de recolección de insumos para el sur, la farandulera volvía a usar el foco para una disputa política y personal, desplazando la conversación desde los damnificados hacia su propia figura.
Katteyes, Princesa Alba y rostros de realities: pies en la calle
En el otro extremo del espectro, hubo artistas que optaron por la acción concreta. La cantante urbana Katteyes se coordinó para reunir y trasladar donaciones, llegando a llenar dos camiones con ayuda para las familias afectadas, en un operativo ampliamente difundido en redes, junto con el alcalde de Maipú, Tomás Vodanovic.
Ese despliegue incluyó víveres, agua, ropa y artículos de primera necesidad, además de llamados a que sus seguidores replicaran la iniciativa en otras comunas.
Otras figuras de la escena pop y urbana, como Princesa Alba, se sumaron a campañas de recolección y visibilización de centros de acopio, usando sus plataformas para informar horarios, direcciones y necesidades específicas de los damnificados.
A ellas se agregaron rostros vinculados a realities, como Eskarcita, que participaron en instancias de voluntariado y activaciones solidarias junto a organizaciones locales, alejándose deliberadamente de la lógica del escándalo para concentrarse en la ayuda práctica.
Puntualmente la también ex “Mundos Opuestos” se alió a la Fundación Huellas Unidas para recolectar la ayuda.
Una brecha ética en la cultura de la fama
La emergencia en el Biobío dejó expuesta una brecha ética en la cultura de la fama local: la diferencia entre quienes entienden su influencia como una responsabilidad social y quienes la usan como combustible para conflictos personales. Mientras algunos llenaban camiones y centros de acopio, otros llenaban minutos de pantalla con peleas y acusaciones, incluso instrumentalizando el contexto para reposicionarse mediáticamente.
En un país acostumbrado a mirar a la farándula como termómetro de tendencias, el comportamiento de estas figuras durante la crisis ayuda a distinguir algo más profundo que la popularidad: la coherencia entre el discurso público y las acciones cuando la realidad deja de ser espectáculo y se convierte en emergencia.
