Pamela Díaz, conductora de Hay Que Decirlo en Canal 13, lanzó una reflexión crítica sobre el rol de la televisión y la farándula tras la aparición del hijo “oculto” de Mauricio Israel en Primer Plano de CHV. El joven de 25 años relató su abandono y enfrentó un escenario de alta exposición mediática que, según Díaz, lo dejó aún más vulnerable.
En el panel se cuestionó la forma en que se presentó al entrevistado, considerando sus problemas emocionales y sociales previos. La situación se agravó cuando Israel irrumpió en pantalla, pero solo para reprender a Julio César Rodríguez, sin dirigir palabra alguna a su hijo. Para Díaz, ese gesto profundizó la tristeza y exposición del joven.
La conductora enfatizó que la televisión debe asumir responsabilidad compartida: “Aquí la responsabilidad es 50% de él, porque es adulto, y 50% del canal”, señaló. Reconoció que el morbo es parte del atractivo de estos programas, pero subrayó que como madre y animadora no puede dejar de ver la vulnerabilidad del entrevistado.
La conductora cerró su intervención destacando que hoy se siente más madura y consciente de la responsabilidad que implica dar espacio a testimonios de alto impacto emocional. Su mensaje apunta a que tanto los canales como los animadores deben replantear la forma en que abordan estos casos, evitando la revictimización y el uso del dolor como espectáculo.
“Hay que decirlo” y su desmarque del tono morboso del caso Alexander Israel
Lo relevante es que esta crítica surge desde un mismo espacio de farándula, aunque con un tono distinto. Hay Que Decirlo se ha consolidado en el último año como un formato más cercano al magazine, menos violento que otros competidores, y con mayor énfasis en la reflexión sobre los límites de la exposición mediática. En ese marco, Díaz llamó a poner más atención en cómo se muestran historias sensibles en pantalla.
La crítica de Pamela Díaz no solo interpela a la televisión chilena, sino también a la cultura de consumo de la farándula, que sigue alimentándose del morbo. Sin embargo, desde un espacio que se ha reconfigurado hacia un tono más reflexivo, la voz de “La Fiera” marca un contraste con la dinámica habitual del género.
