Princesa Alba continúa consolidando su lugar en la música y en la televisión chilena. La cantante reveló cómo fue su experiencia teloneando a Dua Lipa en los dos conciertos que la estrella británica ofreció en el Estadio Nacional el 11 y 12 de noviembre.
En conversación con el programa Podemos Hablar de Chilevisión, la artista confesó que esperaba encontrarse con una figura distante. “Pensé que iba a ser muy diva, pensé que quizás no se iba a dar el tiempo de conversar, pero tiene un carisma gigante”, relató. Para su sorpresa, Dua Lipa se mostró cercana y humana, destacando por conocer el nombre de cada uno de los 25 integrantes de su staff.
Princesa Alba también compartió los regalos que entregó a la intérprete de Levitating: una camiseta de Colo-Colo, el libro Poeta Chileno de Alejandro Zambra y una bolsa de cuchuflís. “Ella en Argentina se puso la polera de Boca, así que pensé: ¿por qué no regalarle la de mi equipo?”, comentó entre risas.
El milagro de Princesa Alba: Una artista local del momento en el prime
Más allá de la anécdota, la participación de Princesa Alba en estos conciertos marca un hito para los artistas chilenos. Su presencia en escenarios internacionales y su creciente visibilidad en televisión han derribado la barrera de la vitrina que históricamente ha limitado a los músicos locales. Su participación en Fiebre de Baile, también de Chilevisión, fue ampliamente elogiada y demostró que la televisión puede ser un espacio clave para proyectar a los talentos nacionales.
Este cruce entre música y televisión refuerza la relevancia cultural de Princesa Alba, quien se ha convertido en un referente de autenticidad y cercanía. Su capacidad para conectar con públicos diversos, desde el Estadio Nacional hasta los programas de entretenimiento, confirma que su carrera está en plena expansión.
Con gestos simples y honestos, la cantante ha logrado posicionarse como una figura que representa tanto la identidad chilena como la apertura hacia lo global. La experiencia junto a Dua Lipa no solo fue un logro personal, sino también un símbolo del lugar que los artistas chilenos pueden alcanzar en la escena internacional.
