José Antonio Neme volvió a ser tendencia tras protagonizar un tenso momento en el matinal “Mucho Gusto”, donde lanzó duras críticas contra la clase política chilena. En medio de un debate sobre seguridad y gobernabilidad, el periodista elevó el tono hasta niveles que muchos calificaron como violentos y desproporcionados.
Durante su intervención, Neme acusó a los políticos de “no tener vergüenza” y de “no hacer nada”, en un discurso cargado de frustración y rabia. Si bien su indignación puede reflejar el sentir de parte de la ciudadanía, el estilo con que la expresó fue objeto de fuerte rechazo en redes sociales.
Usuarios de X (ex Twitter) y otras plataformas cuestionaron el lenguaje visceral del comunicador, el cual incluye uso de garabatos en pleno horario matinal. Sin embargo, el mismo también las emprendió contra quienes cuestionan su estilo.
“El enojo, la ira, la rabia, aunque a la gente le moleste en su casa, y en Twitter digan que estoy odioso, que me estoy drogando… ¡Me da lo mismo lo que digan de mí! ¡Me importan tres carajos! (…) Si a usted le gusta esta propuesta, quédese en este programa. Si a usted no le gusta esta propuesta, tiene tres otras alternativas”, comentó.
José Antonio Neme y su nula capacidad de autocrítica
Este episodio se suma a una serie de momentos polémicos protagonizados por Neme, quien ha sido criticado anteriormente por su estilo confrontacional. Aunque algunos defienden su franqueza como una virtud, cada vez son más quienes advierten que su tono puede trivializar el debate público y eclipsar los argumentos de fondo.
La televisión matinal, históricamente vista como un espacio de conversación ciudadana, enfrenta el desafío de equilibrar la crítica con el respeto. En ese contexto, figuras como Neme deben revisar el impacto de sus palabras, especialmente cuando el país atraviesa momentos de alta sensibilidad social.
El incidente deja abierta la discusión sobre los límites del periodismo de opinión en televisión y el rol que deben cumplir los comunicadores en tiempos de crisis. ¿Es posible ser vehemente sin caer en la violencia verbal? La respuesta parece estar en el centro del debate que hoy sacude a “Mucho Gusto” y a su rostro más polémico.
