Quienes defendemos el espectáculo de manos limpias, que es el que se mantuviera vigente por varios años, nos hemos indignado por los seis millones de pesos que Chilevisión le ofreció por aparecer en su estelar “Podemos Hablar” a Camila Polizzi, que recordemos fue condenada y procesada por la justicia chilena por su rol en el llamado Caso Lencerías.
Nos indigna porque también denota varias hipocresías dentro de la industria televisiva chilena. Por un lado, todas las mañanas se indignan con la corrupción de la política chilena; pero por el otro lado, no dudan en llevar a esta cuestionada figura penquista con una alta suma de dinero, para ser tratada como si fuese una vedette como las argentinas o las mexicanas.
Y también porque hay otra incongruencia en el discurso sobre la realidad de la industria local. Por un lado nos dicen que “no hay plata” para llevar invitados de peso, pero por el otro el valor que se pagó es alto, tratándose de una persona de medio pelo, criticada por las redes sociales pero que seguramente para el negocio televisivo es más seductor.
Y acá viene cierto alivio: Para los televidentes también les pareció un despropósito. Por algo figuraron en el tercer puesto de su franja, detrás de “Hay que decirlo Prime” y “Only Fama” de El 13 y Mega, respectivamente.
Pero pareciera que ese analgésico que fue la indiferencia de la audiencia no es suficiente para remediar el dolor que causa el hecho de que Polizzi, con los anticuerpos que ha generado, forme parte de una farándula tan desprestigiada. Bueno, ya hay una máquina de hacer bullying y una abogada de narcotraficantes. Mañana perfectamente puede ser un exmiembro del Tren de Aragua.
El asunto es que también es otro síntoma de una cadena de errores y despropósitos que ha sido constante en esta temporada de “PH”. A la crítica de la reiteración de sus invitados, se suma la abortada presencia de Mariana Derderián tras una promocional absolutamente sensacionalista y poco empática.
Y también la baja calidad de algunos que van a ese show. Kel Calderón fue vendida como “la invitada que todos quieren tener”. También pasó Naya Fácil. Ambas sin una valía que justifique su presencia en la tele.
¿No hay más invitados que llevar? La “endogamia televisiva” de “Podemos Hablar”
Acá no se trata de invertir grandes sumas de dinero para traer a los invitados que venían al “Vamos a ver” o “Viva el lunes”. El asunto es otro: Cuando le pagan seis millones a Polizzi, pareciera que le están tomando el pelo a los que creemos en el espectáculo con armas más justas que un escándalo de corrupción. O sea, se está sobrevalorando a esta persona.
Cuando por esos mismos seis millones puedes llevar, por ejemplo, a una Nicole que celebra 30 años de su “Esperando Nada”, uno de los mejores discos de pop chileno; o a Javiera Mena que lanzó su nuevo álbum titulado “Entropía” con un gran show en el Teatro Caupolicán. O a Alanys Lagos, Paula Rivas, Caro Molina, Princesa Alba, Soulfía, Loyaltty, Shirel, Yorka. La lista es larga, no es necesario ir a Broadway.
Lo cierto es que mientras la tele sigue siendo soldado de la farándula más rancia y tóxica sin éxito alguno, el streaming continúa haciendo lo que el medio dejó de hacer. Esta semana en “Entre amigas y copas”, Carla Jara recibió en su programa a Consuelo Schuster, que lanzó su nuevo single. ¿No creen que ella merecía también esos seis millones que, tal vez ahora no estarán en manos de Polizzi sino que en los del Consejo de Defensa del Estado?
Para cerrar, con esto los jovenes tienen una buena razón para odiar a la televisión chilena. Como si no fuesen suficientes con las que ya hay.
