Una parte importante de la sociedad hasta el día de hoy asiste a la misa dominical a escuchar la homilía de un sacerdote, pero en consideración de nuestra creciente secularización muchos no les hace necesario tener que escuchar a un cura para recibir “la palabra” sino que la ve a través del diario, o por lo menos de algún pantallazo en que se pueda leer el mensaje de diversos comentaristas públicos impresos en los periódicos nacionales.

Es que así están las cosas, hoy se consumen los diarios más que por las noticias y reportajes, se acude a ciertos personajes que opinan de la actualidad a través del ejercicio argumentativo.

Siempre los periódicos han ofrecido la tribuna a personalidades relevantes de la actividad pública para entregar sus puntos de vista a través de la prensa escrita, pero estos en su mayoría quedaban encapsulados en las páginas editoriales de los diarios, por lo que proporcionalmente correspondía a una proporción pequeña del diario. Las frecuentes crisis que ha enfrentado el periodismo tradicional y sus consecuencias han llevado a que los diarios más que ofrecer noticias hoy presenten al público un rol más interpretativo de los hechos, y es en esta circunstancia en que proliferan los columnistas, teniendo especial figuración aquellos quienes presentan tribuna los fines de semana.

Particular caso lo recibe el abogado, filósofo y rector de la Universidad Diego Portales, Carlos Peña González. Desde hace al menos quince años ha escrito de manera ininterrumpida su columna dominical en el cuerpo de reportajes de El Mercurio, con lo cual ha podido cimentar una trayectoria destacable de intelectual público, siendo uno de los personajes más destacados al momento de poder describir la realidad nacional chilena con un sentido que va más allá de las contingencias. El hecho es que desde hace un par de años en adelante la figura de Peña en el perdiódico de los Edwards no ha hecho más que crecer en torno de su presencia. Junto a su comentario dominical participa en el cuerpo Diario Constituyente que cada viernes informa sobre el proceso constitucional, y si no fuera poco, Peña escribe además una columna semanal para los diarios regionales de El Mercurio. Si no fuese poco, el rector escribe en diferentes columnas cuando acontece algún suceso especial, cosa que en el Chile de hoy es cotidiano. Uno queda con la sensación que Carlos Peña termina escribiendo en el diario todos los días y que más que noticias, nos enfrentamos a diarios donde los protagonistas son estas personalidades públicas.

Escribo esto mientras los periodistas del emblemático diario capitalino enfrentan una situación laboral preocupante. El otrora espacio donde los trabajadores recibían las mejores regalías laborales hoy enfrentan la vergonzante situación en que no se pagan las cotizaciones al día. Los vientos de huelga soplan en El Mercurio con mayor intensidad y, como un reflejo del menor interés que los propios medios prestan a su equipo permanente, los columnistas ganan cada día más espacio, como un reflejo de que el periodismo de relatar hechos hoy se encuentra va en retirada y que los ejercicios interpretativos hoy tienen mayor relevancia para convencer al público lector, cada vez más esquivo al consumir periodismo tradicional. Por eso es valorable el esfuerzo del Diario Financiero y su edición dominical que, a través de entrevistas y reportajes, creen que el periodismo por sí mismo es capaz de atraer al público.

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