Gonzalo Ramírez se puso a defender en directo, en frente de la madre de uno de los conscriptos fallecidos, al General Iturriaga. Ambos presentadores discutieron y ella terminó llorando. Redes sociales cuestionan la falta de empatía de ambos con dicha situación.
Revisando: Jose Antonio Neme
“Ahora el programa Mucho Gusto de Mega inventó una nueva forma de distracción al volante: hacer entrevista en vivo, con cámara y micrófono” alertó la institución “No Chat”.
Esta mañana, en el programa “Mucho Gusto”, se discutió la querella contra la farandulera, quien menospreció las acciones judiciales y expresó confianza en su abogado mientras continuaba atacándola públicamente, sin contrapeso de parte del conductor del matinal de Mega.
Tanto José Antonio Neme como Gonzalo Ramírez se rieron de un transeunte que reclamó al periodista Karim Butte acerca de la falta de presencia de este caso de corrupción en los espacios matutinos.
Desde rumores de que era un mensaje del Tren de Aragua por la formalización de los Trinitarios, hasta morisquetas de José Antonio Neme cuando se escuchaban antecedentes escabrosos que finalmente no se ajustaban a la realidad.
El rostro de Mega se deshizo en elogios ante la habilidad de la cuestionada excandidata a alcaldesa de Concepción, “independiente del juicio moral que uno puede hacer”.
La misma rudeza con la que el comunicador habitualmente se dirige al actual oficialismo, no la empleó para cuestionar cómo un grupo de senadores de derecha y de Demócratas trasgredieron un fallo de la Corte Suprema para privilegiar a las prestadoras privadas de salud.
La periodista quería aportar en un debate sobre las reuniones en la casa de Pablo Zalaquett, pero fue interrumpida por el conductor y por el parlamentario.
El líder de audiencia ha debido enfrentar duros cuestionamientos por la falta de mesura y sensatez de las opiniones de José Antonio Neme y Rodrigo Sepúlveda. Bravuconerías a sus críticos e incluso blanqueamiento de marchas neofascistas han puesto en entredicho el rol de prensa en el canal de Carlos Heller.
El polémico conductor tachó a la ciudad de Santiago con feos epítetos al aire, cosa que fue rápidamente desmentida por el jefe provincial.