Revisando: Felipe Camiroaga

Atribuir el debilitamiento de la televisión a un hecho trágico termina escondiendo los reales motivos de la crisis televisiva, otorga elementos emocionales a un tema que debe analizarse desde criterios objetivos y finalmente quita responsabilidad a los ejecutivos de la industria local de la profunda crisis de la televisión chilena que lleva vigente más de una década.

El 2 de septiembre de 2011 infelizmente se recordará no solo como el día en que fallecieron queridos chilenos que dejaron sus vida haciendo el bien, sino como la fecha simbólica en que nuestra televisión definitivamente perdió el rumbo.