Revisando: Farandula

La reciente denuncia de Michelle Carvalho contra el influencer Danilo Peña, conocido como Danilo 21, expone una vez más el clima de hostilidad que impera en la farándula chilena. Más allá del conflicto puntual, el episodio revela una cultura mediática que normaliza el acoso, la manipulación emocional y la exposición pública como forma de entretenimiento.

En una nueva intervención televisiva, la farandulera lanzó una insinuación que pone en duda la recuperación de la bailarina y ex “Gran Hermano”, en relación a sus adicciones. El panel de “Sígueme” no solo guardó silencio ante el ataque, sino que lo validó, reabriendo el debate sobre los límites éticos en la televisión de espectáculo.

La abrupta desvinculación de ambas profesionales del programa farandulero generó indignación en la industria televisiva, luego de que ambas se enteraran de su despido recién al llegar a grabar. Mientras el canal habla de “cambios propios del rubro”, surgen rumores sobre la incorporación de nuevos rostros y críticas al trato que la señal da a sus trabajadores.