La periodista Paula Escobar defendió al gremio de las críticas con ataques personales y ungiéndose como los que ponen temas contingentes sobre la mesa.
Revisando: Farandula
“La niñita esa, Camila Andrade, que personalmente no tiene ni un brillo” comentó al aire la ex “Morandé con Compañía”. Julia Vial, lejos de atajar los agravios personales, preguntó “¿Qué se tomaron hoy día?”, mientras sus compañeros expresaron que la otrora “locaria” amaneció “mala”, festejando las faltas de respeto.
En el programa “Zona de estrellas”, la farandulera subió el tenor de sus palabras y expresó una fuerte amenaza contra su excolega de programa.
Las faranduleras se denigraron mutuamente, aumentando los cuestionamientos hacia dicho género televisivo, y desestimando el argumento de que “ofrecen entretención entre tanta violencia”.
En el programa “Zona de estrellas”, ambos tacharon a la conductora de Canal 13 de “narcotraficante”. La justicia falló a favor de la morena, por lo que debieron rectificar en redes sociales.
La farándula chilena quiso imitar el modelo argentino que tanto éxito había tenido en su televisión. Sin embargo, faltó el ingenio, la picardía, el destape y hasta el talento y carisma de las vedettes trasandinas.
El género que prometió traer el tan postergado destape a la pantalla chica terminó siendo el más hostil, poco empático e irrespetuoso con las mujeres.
En él, los animadores se burlaron de esta incursión musical, que recordemos que está fuera de su horario parlamentario, sumado a que Arturo Longton (hermano de Andrés, ocupante de escaños de Renovación Nacional) criticó el mismo material sin diferenciar el tiempo libre de sus responsabilidades en un despreciado Congreso Nacional.
En medio de bajas audiencias y paupérrimos niveles de avisaje, credibilidad y calidad, llegó lo más innovador que a sus criterios nos pueden ofrecer: Un programa farandulero hecho para sus nostálgicos.
En “Hay que decirlo”, la periodista y los conductores dedicaron gran parte del espacio a hostigar al aire a la actriz y presentadora.