La artista canadiense será parte del evento “Machaca” en Monterrey, en la cual firmará su retorno a los grandes eventos después de varios años alejada de la vida pública.
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Chantal Gayoso, Francini Amaral y Zagala Salazar demostraron su talento en el baile e incluso complicaron a varios de los que se perfilan como favoritos, todo mientras en la prensa trasciende el rumor de que la farandulera de moda puede arruinar el buen ambiente que se vive en el estelar de Canal 13.
Ambos programas buscan mejorar la autoestima y vida de los pacientes, potenciando la oferta actual de cultura, entretención y deporte del fin de semana.
Ulloa y Onetto fueron dupla en el pasado, a principios y mediados del 2000, en noticiarios como “Teletrece AM” y “Teletrece tarde”, por lo que ahora se reencuentran dos décadas después y con un público que siempre los evaluó bien como pareja televisiva y liderando noticiarios.
Junto al cambio de logo, se estrenaron nuevos programas como “Tiempos violentos” y “Not News”, este último que se integrará en las próximas semanas.
A la trasandina inventora del “baile del koala” le faltó mucha mayor preparación y clase para seguir en carrera en el estelar de Canal 13, en una jornada de eliminación en la que el disco nos recordó la época de fines de los 70s. Acá todo el análisis de lo ocurrido anoche.
En un día que nos invita a reflexionar sobre las conductas que se adoptan en redes sociales, es menester recordar como la “prensa rosa” se tiñó de gris a la hora de legitimar la mala praxis personal de diferentes personajes faranduleros, quienes dañaron la honra de otros famosos.
En su nuevo capítulo, Quena Larraín apareció en el estudio de “Mucho Gusto”, por lo que tuvo la participación de Karen Doggenweiler y José Antonio Neme.
Usar la violencia por sobre un argumento y que este sea validado por varios medios solo habla mal del que la emplea, y existen muchas maneras: La violencia física, como es el caso de Claudio Reyes contra Jaja Calderón, y la violencia verbal.
Habría que hacer varias columnas más para seguir abarcando la diversidad que constituyó ese año para la pantalla chica local, pero solo queda concluir que 2003 fue uno año inolvidable para la televisión chilena, para bien o para mal, ese año confirmaba que la industria televisiva local mantenía su alto impacto y su capacidad de renovarse ante los nuevos públicos.