Una molestia transversal. Eso es lo que ha generado la polémica presencia del abogado de derechas Hermógenes Pérez de Arce en la emisión de esta mañana de “Bienvenidos” (Canal 13), en la que fue tal la nefastez de sus palabras, incluso negando las violaciones a los Derechos Humanos por parte del dictador y genocida Augusto Pinochet, que fue expulsado del estudio por parte de Tonka Tomicic.
Revisando: Crisis en Chile
Mientras ocurría un móvil desde La Cisterna acerca de los saqueos que han ocurrido en la comuna, el periodista dijo “tengo una frase que marca mucho qué es poner la pelota al piso”.
Se conversaba acerca de la crisis en nuestro país cuando uno de los invitados, el derechista Hermógenes Pérez de Arce, efectua su habitual negacionismo respecto a los hechos ocurridos en la dictadura. En un pasaje dijo que “los derechos humanos no son importantes, lo más importante es reconstruir el país”.
Ayer en la emisión de “Bienvenidos” (Canal 13) se invitó a Mauricio Rojas, tristemente célebre por durar menos de un fin de semana como Ministro de las Culturas y que fuera despedido por sus lamentables dichos de que “el Museo de la Memoria es un montaje”.
Otro desacierto del matinal líder, y no es primera vez que ocurre dentro del mismo programa ya que le hicieron lo mismo al astrofísico Nestor Espinoza y a un grupo de atletas paralímpicos.
Durante la emisión de hoy del siempre polémico matinal “Bienvenidos” (Canal 13) se invitó al senador Ivan Moreira, el mismo que fuera implicado con el Caso Penta-SQM (con el tristemente célebre “raspado de la olla”) y que, luego de pagar una fianza, salió libre de polvo y paja.
En la edición de hoy de “T13 Tarde”, la periodista y ancla Monica Perez entrevistaba al director de Human Rights Watch, José Miguel Vivanco.
Otro grado de miserabilidad fue el que consiguió la televisión chilena, Mega y el matinal “Mucho Gusto”.
Un particular y desconcertante análisis fue el que hizo Javier Olivares a raiz de la crisis en nuestro país.
La propuesta la presentó el mismo director ejecutivo de la empresa Jorge Carey Carvallo en las oficinas centrales de la compañía en Atlanta, la cual la altísima cúpula no dudó ni un segundo en aceptarla.