Revisando: Editoriales

Volver a apostar por un género que ocasionó la quiebra total de la industria durante la década pasada significa asumir, de buenas a primeras, un fracaso de la misma ante la arremetida digital y la baja de audiencia y de auspiciantes.

El eventual regreso a la farándula demuestra que la televisión chilena tiró la toalla frente a la baja de la torta publicitaria y la preponderancia de espacios digitales que lo hacen incluso mejor que los canales tradicionales.

Esta es la televisión de la crisis, que no destierra sus fantasmas y lo que es peor: Quiere volver a abrazarlos. No tienen idea que ese “Gasparin” tiene sus armas bien afiladas y puede dejar otra hemorragia financiera, peor que la de 2014.

La actitud que ha tenido Paul Vásquez contra Luis Slimming lo ha convertido frente a las redes en un “boomer” que lo tiene trabajando para la farándula que se la tiene jurada al comediante.

El problema no es que los grandes diarios y los matinales ignoren por completo casos como la formalización del alcalde UDI de Buin o la sospechosa muerte del funcionario municipal de Las Condes. El problema es otro: La falta de pluralismo que tiene al ecosistema multimedial chileno en fase terminal.

Yamila Reyna se equivocó y TVN así lo entendió y le aplicó una amonestación por escrito. Una medida disciplinatoria de parte del canal estatal que escasea en otras estaciones.