El mandatario estadounidense Donald Trump volvió a desatar una intensa ola de cuestionamientos internacionales. Esta vez, la controversia estalló tras emitir comentarios abiertamente lascivos y denigrantes sobre el cuerpo de la cantante Nicki Minaj, todo en medio de un acto masivo en Michigan.
El episodio ocurrió durante un mitin de campaña en Port Huron, donde la artista asistió como invitada especial. Sin embargo, lejos de ceñirse a temas de interés público, el gobernante optó por desviar su discurso hacia la anatomía de la intérprete, desatando la indignación de diversos sectores.
Un discurso presidencial marcado por la vulgaridad
En pleno escenario, el jefe de Estado no tuvo reparos en referirse en términos vulgares al físico de la artista trinitense ante miles de asistentes. Sus palabras no tardaron en circular y levantar repudio en plataformas digitales.
“Por cierto, antes miré un trasero increíblemente hermoso: Nicki Minaj. Es difícil no verlo. Espero que Nicki no se haya ofendido, pero amamos a Nicki”, manifestó Trump sin tapujos desde el podio.
Por si fuera poco, la declaración formaba parte de una seguidilla de comentarios desubicados donde el mandatario comparó la figura de la artista con la de otros aliados políticos. Estas frases desnudaron una vez más una retórica cargada de cosificación y falta de sobriedad institucional.
La insólita complicidad y el debate ético
Pese al evidente tono degradante de la frase, la propia cantante subió a la tarima vestida con un traje Gucci dorado para respaldar la convocatoria política. La rapera tomó el micrófono frente a la multitud para alabar la figura del líder conservador.
“Él cambió la energía del país. Realmente necesitamos que toda esta gran gente sea electa, porque este es un punto de inflexión para nuestra nación”, aseguró la intérprete al interactuar con el público.
Asimismo, la situación escaló en el plano comunicacional cuando asesores cercanos al mandatario bromearon con la presencia de la estrella en el avión presidencial Air Force One, sugiriéndola en redes sociales como una hipotética portavoz oficial.
No obstante, analistas y usuarios en redes sociales remarcaron la gravedad de que la máxima autoridad de Estados Unidos utilice tribunas de Estado para normalizar el escrutinio explícito sobre el cuerpo femenino.
