Durante la más reciente jornada de eliminación de Fiebre de Canto, Daniela Nicolás protagonizó uno de los instantes más emotivos de la temporada. Tras jugársela en escena con una versión del clásico “Crazy” de Gnarls Barkley para evitar la salida del espacio de Chilevisión, la actriz decidió transparentar la dura realidad física que vive día a día detrás de cámaras.

Al escuchar las evaluaciones del jurado, la participante explicó que su desempeño escénico está condicionado por un complejo cuadro de salud.

“Me voy a abrir hoy, porque siento que han pasado dos meses y medio en que no me he querido abrir en este tiempo. Me he frustrado mucho este último tiempo acá en el programa, porque —como muchos saben— tengo una enfermedad crónica que me afecta mucho mi cuerpo. Y eso afecta mi movilidad”, confesó visiblemente emocionada.

El desafío invisible de subir al escenario

La modelo abordó las críticas y comentarios habituales sobre su desempeño corporal o su actitud frente al jurado. En ese sentido, aclaró que sus objetivos van mucho más allá de ejecutar pasos complejos.

“Me ha pasado mucho que, por ejemplo, cuando me voy de acá, me dicen: ‘¿Por qué no discutiste cierta cosa que te dijo el jurado?’. Y yo: ‘Es que mi meta ese día era lograr pararme en el escenario, no era si me moví mucho o no’”, reveló Nicolás ante el panel.

Sumado a esto, detalló las severas dificultades motoras y dolores que experimentó en los ensayos previos:

“Toda la semana pasada, el lado izquierdo del cuerpo no me respondía bien. Tengo incontinencia. Entonces, es como ‘por favor, cuerpecito, no me hagas pasar vergüenza en el escenario hoy día’. Muchos dolores. Hay muchos factores. Entonces me ha costado mucho, mucho, mucho, tratar de coordinar mi voz con mi cuerpo, porque mi cuerpo no me acompaña”.

Una puesta en escena adaptada y un mensaje de lucha

A pesar de las limitaciones que impone su diagnóstico de polineuropatía de fibra fina, Daniela remarcó que nunca buscó justificaciones, sino dar visibilidad a un esfuerzo que la deja plenamente satisfecha.

En conjunto con su equipo y su coach vocal, la actriz optó por darle un giro estratégico a sus shows, apoyándose en su faceta dramática:

“En esta presentación, con los bailarines, con mi coach —que es el Dani, que lo amo con todo mi corazón— logramos darle una vuelta a esto. Es como: ‘Dani, claramente tú no sabes cómo te vas a despertar, no sabes si vas a poder hacer una coreografía con baile, pero eso no significa que no puedes hacer una coreografía’”.

Cerrando con una ovación cerrada del estudio, la participante dejó clara su convicción frente al avance de la enfermedad:

“Eso fue lo que hicimos hoy día, darle una vuelta y nuevamente: fucking enfermedad, porque yo estoy aquí, no me vas a ganar”.

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