Una noticia que sin duda sorprendió durante estas semanas ha sido el final de “Sígueme”, el franjeado farandulero de TV+. Empezó siendo conducido por Francisco Kaminski, mucho antes de que se conocieran sus nexos oscuros, sin embargo hubo muchos quienes creyeron que la inclusión de más mujeres y la llegada de Julia Vial a la conducción iba a frenar un poco el polemismo.

No fue así, y menos con la llegada de Daniela Aránguiz al panel, desde donde tuvo carta libre para atacar, insultar, agraviar y difundir falsedades respecto de los famosos quienes le caían mal. Partamos por la base de que para ella, Maite Orsini fue por años un blanco fácil que incluso sirvió para ejercer acoso televisivo en directo.

Lo mismo hizo con su excompañera de trabajo, María Paz Arancibia, a quien insultó y le hizo acoso laboral frente a los escasos televidentes que siempre tuvo, lo cual perjudicó a la periodista de profesión.

La última de ellas tuvo relación con Cony Capelli, en donde Aránguiz trató al aire de drogadicta y la invitó a hacerse un examen de sangre. Para ella no habían límites. Para el canal tampoco. Pero para el Consejo Nacional de Televisión si los hubo y se traspasaron. La contundente multa que aplicó el organismo fue suficiente para decir que “ya no más”.

Los únicos que creían que tener a Aránguiz en pantalla era reduitable eran los ejecutivos del canal de Avenida Kennedy. Convengamos en que “Sígueme” nunca tuvo un avisaje potente como el que sí tienen, por ejemplo, el recien estrenado “Alfombra roja” o “Plan perfecto”. Ni siquiera sus panelistas fueron imagen de marcas “clase A”, como si lo son otros rostros de gran valía, o incluso los exparticipantes de las “Fiebres” de CHV.

Nadie quería verse asociado a un programa donde hay violencia verbal o con una figura de farandulandia que solo hacía daño a través de los medios de comunicación. Y es ahí donde entra el buen gusto de los avisadores, que saben dónde poner la plata y conocen de sobremanera lo que podría perjudicarlos.

En tiempos donde hablar de bullying y acoso es primordial, no se sostenía la permanencia de un programa como “Sígueme”. Abanderizados como “la verdadera farándula”, cumplieron a cabalidad su premisa de seguir los viejos códigos de fines de los dosmiles. El problema es que ya no están los tiempos. Sí, a la gente le puede gustar el cahuín y quedó claro con cierto hecho que en este portal no ha tenido ni tendrá cabida por razones editoriales. Pero una cosa es la “chimuchina”, la sinceridad, la autenticidad; y otra cosa es cuando se insulta en base a una falsedad.

Hoy la prensa rosa que quieren hacer busca hacer un nexo entre las situaciones de diversa índole de los famosos hacia temas más sociales como la violencia de género, la falta de empatía, la salud mental, las historias de superación, la difusión de nuestros artistas, el acoso en todas sus formas y la discriminación. Al menos eso es lo que buscan. “Sígueme” fue todo lo opuesto. Y así les fue.

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Desarrollador de software de profesión. Televidente de ayer y de hoy. Amante del pop femenino. Fundador de TVenserio.com

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