El debate sobre el control migratorio en Chile sumó un tenso capítulo tras las declaraciones del periodista Juan Manuel Astorga en Radio Infinita. Durante la emisión del viernes 19 de junio de 2026 de su programa “Ahora es Cuando”, el comunicador criticó el silencio del ex presidente Gabriel Boric respecto al ingreso irregular de más de 8 mil niños haitianos durante su administración, contrastando su postura con la de otros ex funcionarios que han salido a defenderse públicamente.

Las hipótesis de Astorga y la línea investigativa

Durante su intervención editorial, el comunicador escaló el tono del debate al plantear hipótesis sobre el paradero y las condiciones de ingreso de los menores, instando a las autoridades a no cerrar ninguna posibilidad en las indagaciones en curso.

“No se sabe con qué criterio descarta la teoría de tráfico de órganos si no sabemos dónde están los niños (…) Aquí se tiene que investigar todo, y todas las líneas investigativas parecen hoy día más necesarias que nunca”, sostuvo Astorga en el espacio radial.

El desmentido del Gobierno actual

La respuesta del Ejecutivo no tardó en llegar. El ministro de Defensa, Juan Barros, desmintió de manera categórica las declaraciones y especulaciones vertidas por el periodista, descartando que existan pruebas que respalden los delitos señalados en la emisión radial.

“No hay ningún antecedente serio que indique que estamos frente a un tema de tráfico de niños, de prostitución infantil, de órganos. Incluso más, responsablemente, no hay antecedente de que estos niños estén desaparecidos o perdidos”, afirmó el secretario de Estado. De acuerdo con el balance de las autoridades, el escenario real corresponde a un desorden administrativo y migratorio, restando base oficial a las teorías planteadas en el programa.

Reacciones y cuestionamientos al rol periodístico

Tras la aclaración gubernamental, las plataformas digitales —principalmente la red social X— registraron una ola de críticas en contra del conductor radial. Los usuarios calificaron la editorial de irresponsable, argumentando que difundir conjeturas de alta gravedad sin contrastar fuentes previas vulnera los estándares éticos de la profesión. Actualmente, diversos sectores de la audiencia exigen disculpas públicas por parte del comunicador e incluso evalúan la responsabilidad social de los medios en la propagación de desinformación sensible.

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