El regreso de Oriana Marzoli a las pantallas de la televisión chilena reabrió una de las mayores polémicas en la historia de los programas de telerrealidad del país. Cecilia Navarrete, madre de la modelo Dominique Lattimore, rompió el silencio y expresó su profundo malestar tras la incorporación de la figura televisiva nacida en Venezuela como panelista del espacio “El Juicio de los Ex” en Mega.

Un calvario familiar sin resolución judicial

En una reciente declaración para el programa “Que Te Lo Digo”, Navarrete se mostró visiblemente afectada y criticó la falta de medidas institucionales contra Marzoli. Los hechos se remontan a las grabaciones del reality show “Doble Tentación”, emitido por el mismo canal, donde Lattimore sufrió ataques verbales de índole racista y agresiones físicas por parte de tres compañeros de encierro.

“Esa vez esta mujer, porque ahora es mujer, aunque hubiese sido niña en ese tiempo, fueron tres personas donde insultaron, humillaron, la arrastraron, le pegaron y todo Chile lo sabe porque salió públicamente. Tengo audios, tengo grabaciones completas. Fue gravísimo y nunca se hizo justicia”, manifestó Navarrete.

La gravedad de la situación derivó en una querella criminal presentada por la modelo al salir del programa de telerrealidad, una acción legal que se amparó en los derechos humanos y que contemplaba restricciones de ingreso al país para la agresora. Sin embargo, el reciente retorno de Marzoli a los medios locales expuso, según el entorno familiar, una preocupante amnesia corporativa por parte de la estación televisiva.

El costo personal y el alejamiento de la televisión

Las consecuencias de los episodios de discriminación racial afectaron de forma transversal al círculo íntimo de la exintegrante del espacio de telerrealidad. Su progenitora detalló que el daño psicológico repercutió de forma directa en padres y abuelos, provocando un quiebre emocional difícil de revertir en su momento.

Como consecuencia directa de esta experiencia, Dominique Lattimore optó por retirarse de manera definitiva de la industria del entretenimiento nacional. A pesar de que Navarrete aclaró que su hija hoy goza de una profunda tranquilidad espiritual, el regreso de Marzoli a la televisión abierta revive un escenario de impunidad que la familia considera inaceptable en el Chile actual.

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