El Monte do Gozo de Santiago de Compostela acogió este jueves el arranque de la nueva edición del festival O Son do Camiño con Katy Perry como indiscutible protagonista. Ante un recinto que congregó a más de 42.000 espectadores, la intérprete norteamericana ofreció un concierto de más de hora y media caracterizado por un despliegue tecnológico de estética futurista y la interpretación en directo de su catálogo de éxitos.

Un inicio con guiños locales y producción interactiva

El concierto comenzó con el tema California Gurls, en una puesta en escena marcada por un vestuario y coreografía que subieron la temperatura en el Monte do Gozo. Ataviada con un atuendo compuesto por camisa blanca, la frase “I am not a robot” y una corbata inspirada en la bandera estadounidense, la artista se desenvolvió en un escenario interactivo. Las pantallas mostraron una narrativa continua, simulando llamadas de su actual pareja, el ex primer ministro canadiense Justin Trudeau.

La escenografía también integró referencias a la carrera espacial de la artista a bordo de la nave de Jeff Bezos, incluyendo astronautas sobre el escenario. Durante este bloque, donde sonaron temas como Space Odissey, Dark horse y ET, Perry ondeó tanto la bandera de España como la de Galicia, tras haber compartido con el público su visita a la catedral compostelana previa al espectáculo.

El repertorio dividió su intensidad en varios tramos. Tras cerrar una primera fase con canciones como Part of me, I’m his he’s mine y Bon appétit, la cantante utilizó una tablet para interactuar con los asistentes y sortear mediante un código QR su vestuario de estilo pin-up. La segunda parte del directo sirvió de plataforma para presentar material de su próximo trabajo de estudio, titulado 143. De este modo, interpretó el tema Bandaids y, en absoluta primicia mundial, su nuevo sencillo Watch it burn, cuyo adelanto digital se había publicado apenas unas horas antes.

Cierre masivo entre espuma y pop clásico

En el último tramo del concierto, Katy Perry recurrió a los himnos que consolidaron su trayectoria internacional, interpretando de forma consecutiva Hot n Cold y I kissed a girl. La puesta en escena alcanzó su punto álgido cuando la cantante se introdujo en una estructura que simulaba una botella de plástico gigante para interactuar directamente con las primeras filas de la audiencia. El broche final al festival O Son do Camiño llegó con la interpretación de Fireworks, acompañada por el lanzamiento de espuma hacia el público, cerrando la primera jornada de conciertos.

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