El Festival de la Canción de Eurovisión se encuentra bajo la lupa tras una exhaustiva investigación publicada por The New York Times, que señala a Israel por orquestar campañas financiadas por el Estado para influir en los resultados del televoto. Según los registros financieros analizados, estas maniobras habrían comenzado al menos desde 2018, con el objetivo de utilizar el concurso como un instrumento de “poder blando” para mejorar la percepción global del país.
Financiamiento estatal y la oficina de “propaganda”
Los datos, obtenidos en colaboración con el organismo israelí The Seventh Eye, revelan que la mayor parte del capital para estas campañas provino del Ministerio de Asuntos Exteriores y de la oficina de “hasbara” del primer ministro Benjamín Netanyahu. El término “hasbara” es descrito por el diario estadounidense como un eufemismo para la propaganda en el extranjero.
Solo en el año 2024, Israel habría gastado al menos un millón de dólares en la promoción de Eurovisión, de los cuales 800.000 dólares se destinaron específicamente a la “promoción del voto”. Un antiguo compositor israelí, Doron Medalie, confirmó que el gobierno ha promocionado discretamente a sus artistas desde 2018, año en que el gasto de 100.000 dólares en redes sociales coincidió con la victoria de Israel en el certamen.
El caso de España: Un tercio del televoto
El reportaje utiliza a España como un ejemplo paradigmático de esta supuesta influencia. Durante la final de 2025, la representante israelí Yuval Raphael obtuvo el 33,34 % del voto popular español, sumando aproximadamente 47.570 votos. Esta cifra superó ampliamente al segundo país, Ucrania, que apenas alcanzó el 6,74 %.
La investigación subraya que, dado que el sistema permitía hasta 20 votos por persona, bastaba con que “unos pocos cientos de personas” votaran en masa para alterar significativamente el resultado en países específicos. Este fenómeno ocurrió incluso en naciones donde la opinión pública se mostraba altamente crítica con las políticas del gobierno israelí.
Respuesta de la UER y cambios en el reglamento
A pesar de las acusaciones, la Unión Europea de Radiodifusión (UER) ha mantenido que no se detectaron irregularidades, aunque The New York Times destaca que el organismo no ha realizado auditorías externas ni ha publicado los datos detallados del televoto. Martin Green, director de Eurovisión, calificó los supuestos como “dudosos” y defendió la seguridad del sistema actual.
Sin embargo, para la edición de 2026, la UER ha implementado cambios preventivos, reduciendo el máximo de votos permitidos por persona de 20 a 10. Mientras tanto, más de 1.100 figuras de la cultura, como Brian Eno y Roger Waters, continúan exigiendo el boicot al certamen por la participación israelí en el contexto del conflicto en Gaza.
