La televisión chilena atraviesa un periodo de reajustes presupuestarios, pero al parecer esa lógica no siempre se aplica en los pasillos de Chilevisión. Recientemente, se reveló el cuantioso monto que la producción de Primer Plano habría pagado a Camilo Huerta para romper su silencio sobre su divorcio de Marité Matus. Sin embargo, el resultado en sintonía sugiere que la inversión fue un error de cálculo comercial y de contenido.
Siete millones por una entrevista grabada
Según reveló el periodista Manuel González en el podcast Miss Bombastic, el personal trainer habría recibido cerca de siete millones de pesos por su participación en el programa conducido por Fran García-Huidobro. Lo que agrava el cuestionamiento sobre la gestión de recursos es que la entrevista ni siquiera fue realizada en vivo, restándole el factor de la espontaneidad o la posibilidad de contrapregunta inmediata ante posibles evasivas del invitado.
El desplome ante la competencia
El objetivo de pagar cifras tan altas por una “exclusiva” es, invariablemente, asegurar el liderazgo del horario prime. No obstante, el golpe periodístico fue estéril. Esa noche, Primer Plano no logró capitalizar el interés del público y fue ampliamente superado por el programa de humor Detrás del Muro de Mega.
Esta derrota plantea una interrogante crítica: ¿Vale la pena invertir siete millones de pesos en una figura de mediana relevancia mediática como Huerta? El personal trainer aprovechó el espacio principalmente para defenderse de acusaciones de infidelidad con Trinidad Neira, mostrando chats de WhatsApp de 2023 para desmentir rumores actuales. Para el televidente, el contenido resultó ser una “limpieza de imagen” pagada que no ofreció el peso dramático o la novedad necesaria para mover la aguja del rating.
¿Crisis de criterios en el estelar de farándula?
La responsabilidad de los medios al validar y financiar descargos personales con sumas millonarias está bajo la lupa. Mientras otros canales apuestan por contenidos más transversales o de bajo costo con mejores resultados, la fórmula de Chilevisión de “comprar” el testimonio de figuras con poca prestancia mediática parece estar agotada. En esta ocasión, el público le dio la espalda a la billetera de Machasa, prefiriendo la comedia por sobre un drama personal que, a la luz de las cifras, resultó ser una inversión a pérdida.
