Esta semana en el programa “Tal Cual” de TV+, Jordi Castell soltó una bomba que desató una serie de conjeturas en redes sociales: Una ministra del actual “gobierno” liderado por José Antonio Kast destruyó un matrimonio.

Dentro de la emisión de otro de los tantos espacios dedicados a la prensa rosa del canal de Avenida Kennedy, se dijo que “fue encarada y descubierta por la mujer engañada, a quien todos conocemos, porque es una destacadísima figura de redes sociales”.

“Hay una ministra que le quitó un hombre que tenía cuatro hijos con su señora, que fue su amante y que duerme con él ahora y es una de las ministras más expuestas del actual gobierno. Saquen sus propias conclusiones”, dijo el fotógrafo de profesión días después en sus redes.

Sin embargo, en una mala praxis digna de los tres chiflados, Gabriel Alemparte -otrora concertacionista “converso” solo por hambre de una pega- destapó, sin querer queriendo, que se trataba de Mara Sedini. La criticada vocera. La de “cumplir con las promesas cumplidas”. La de “la inauguración de un acto inaugural”. La que todos los programas de humor han subido al columpio de forma merecida.

Como si no hubiesen más motivos para criticarla, ahora se suma uno más. Y todo por un gaffe de un exbacheletista, que de puro despecho y “por un plato de lentejas”, como bien decía Alejandro Toledo, hoy es un adherente del actual mandatario en funciones.

Y ahora rechazan lo que tanto promueven

De inmediato, la minuta de todo el republicanismo de redes sociales fue que todas las críticas a Sedini son machismo y que es malo meterse en la vida privada de las personas para denostrar su trabajo.

¿En serio? ¿Los mismos que estuvieron cuatro años arruinándole la vida y la salud mental a una diputada como Maite Orsini a punta de noticias falsas? ¿Los que han estado promoviendo los espacios faranduleros por más de cuatro lustros, hasta usándolo como “cortina de humo” de los problemas del país?

¿Los mismos que fabrican medios y páginas en Instagram, TikTok y Facebook para diseñar falsedades sobre lideresas como Camila Vallejo, Karol Cariola, Macarena Ripamonti e Izkia Siches? ¡Si hasta festinaron con la hija de Gabriel Boric!

Además, ahora aparecen rechazando “la política Sin Filtros”, cuando Sedini se hizo famosa insultando, agraviando, denostando a sus adversarios políticos en el citado espacio de farándula, que se ha convertido en la bandera del fascismo y de la falta de mesura, que ha arruinado la convivencia cívica que todo país que aprecie la democracia debe tener y cumplir.

Hoy no solo está cuestionada por sus frases sin sentido o redundantes, explicado por fonoaudiólogas tanto como maestros de la oratoria como el locutor Alex Weibel. Sino que ahora por su vida.

¿Y no que la farándula era sin llorar?

La semana pasada en el Domingo en Serio publicamos un reportaje cuestionando el sesgo machista con el que opera la farándula, poniendo como ejemplo a la misma Orsini y con Aldo Ibani, pareja de un rostro televisivo como Allison Göhler, y en cómo para ellos la exdiputada del Frente Amplio debe saber lo que hacen sus parejas, pero no en el caso de la meteoróloga de Chilevisión.

Muchos entendieron lo que queríamos transmitir: La doble vara con la que el género de la prensa rosa ha operado en toda su historia. Pero algunos televidentes y fans de la televisión de cahuines han esgrimido en defensa a dichos espacios que “Göhler no se mete con hombres casados”.

Si no quedaron contentos con aquella comparación (que ni siquiera era tal porque estabamos ejemplificando un sesgo político), pues lo de Sedini con Martín Krauss, la otra mitad de Rotter & Krauss, debe dejarlos satisfechos.

Porque acá hubo una persona que estaba con los “Dios, patria y familia” pero que arruinó a una pareja de la alta alcurnia solo por sentirse cercana a su status. Acá hubo una persona que quitó un marido y hoy restriega en cara que llegó a lo alto. Aún sin las aptitudes, que las vemos todos los días en redes.

Pero como no se trata de Orsini, acá no le arruinaron la vida, ni su salud mental. Al contrario: Los programas más famosos de la farándula guardaron silencio.

Pareciera que les importó más el escándalo de Camilo Huerta y Marité Matus, que apenas son peso pluma, en vez de lo de la panelista de farándula política. Acá no hubo nadie pontificando, ni inventando videos sexuales (como lo hizo “Tu Día” de Canal 13 con Orsini), ni emplazamientos en cámara.

Como bien dijo Checho Hirane en su berrinche por no mencionar a Radio Agricultura en el Día del Locutor Radial, se están suavizando sus errores. Tanto los de su desempeño como los de su persona. Hoy los mismos que pregonan respeto a la privacidad, no lo aplicaron cuando hay que “generar contenido”, aunque sea a costilla de arruinar la estabilidad de una persona.

La farándula es sin llorar. Pero parece que ellos mismos eligen quién no debe llorar.

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Desarrollador de software de profesión. Televidente de ayer y de hoy. Amante del pop femenino. Fundador de TVenserio.com

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