La controversia sobre lo ocurrido en agosto de 2010 entre la cantante Katy Perry y la modelo Ruby Rose ha sumado un testimonio clave. El exgerente del desaparecido club nocturno Spice Market, ubicado en Melbourne, rompió el silencio para ofrecer una perspectiva detallada sobre la noche en que ambas figuras coincidieron, desmintiendo cualquier tipo de contacto violento o comportamiento fuera de lo normal.
De acuerdo con el relato del profesional, Perry y Rose no solo compartieron espacio, sino que llegaron juntas al establecimiento acompañadas por la estilista de la intérprete de “Teenage Dream” y un grupo de conocidos. Lejos de reportar una confrontación, el testigo describió una jornada marcada por la alta afluencia de público y un despliegue logístico complejo.
Recordemos que la actriz australiana, conocida por difamar públicamente a varios famosos, acusó en redes sociales que la artista californiana la habría acosado sexualmente, lo que fue desmentido tajantemente por su equipo jurídico.
Una noche de alta tensión logística
El exgerente calificó la velada como “una pesadilla de seguridad”, debido a que el club albergaba a unas 600 personas en ese momento. A pesar de la aglomeración, Katy Perry optó por una actitud cercana con sus seguidores, saliendo constantemente de las áreas restringidas para convivir y bailar entre el público general, lo que aumentó la presión sobre el equipo de vigilancia.
Durante la mayor parte de la noche, el grupo se concentró en una zona VIP exclusiva denominada “Genie Bottle”. Según el testimonio, las celebridades estuvieron “bebiendo y en su propio ambiente”, manteniendo una conducta acorde a la situación. Si bien confirmó que hubo consumo de alcohol, el exgerente enfatizó que ninguna de las dos se encontraba en un estado de ebriedad extremo o inconveniente.
Salida discreta y ausencia de agresiones
Uno de los puntos más críticos de su declaración es la rotunda negativa ante posibles actos de violencia. El exempleado afirmó con seguridad que no fue testigo de ninguna agresión ni de situaciones anómalas durante las horas que permanecieron en el local. Su versión contrasta directamente con las narrativas que sugieren un conflicto entre la modelo y la estrella del pop.
Para proteger la privacidad de las artistas y evitar que fueran fotografiadas en condiciones desfavorables, el equipo del Spice Market coordinó una salida estratégica. Ambas fueron escoltadas por la parte trasera del club a través de una salida de emergencia. Finalmente, Perry y Rose abandonaron el lugar en el mismo vehículo con destino a otro establecimiento, lo que refuerza la tesis de que, al menos esa noche, la relación entre ambas era cordial.
