La filtración de un sofisticado almuerzo privado en el Palacio de La Moneda ha desatado la indignación del periodista Rodrigo Sepúlveda, quien utilizó las pantallas de Meganoticias para interpelar directamente al Ejecutivo. El evento, una reunión de camaradería entre el Presidente José Antonio Kast, su esposa María Pía Adriasola y antiguos compañeros de la Facultad de Derecho de la Universidad Católica, ha puesto en duda los límites éticos del uso de la sede de Gobierno para fines personales.
La exigencia de transparencia de “Sepu”
Con el menú en mano —que detallaba platos como plateada al jugo, tártaro de tomate y vinos de reserva—, Sepúlveda fue tajante al cuestionar el origen del financiamiento de la actividad. “Es muy justo para todos nosotros saber quién financió esto. ¿Quién pagó este almuerzo?”, preguntó el comunicador, subrayando que, si bien el Presidente reside en el palacio, el recinto mantiene un carácter institucional que debe respetarse.
Para el periodista, la ambigüedad en la respuesta del Gobierno solo profundiza las dudas de la ciudadanía. Sepúlveda planteó una distinción necesaria entre las funciones de Estado y la vida social del mandatario: “¿Esta comida era para un proyecto, para una ley que se está construyendo para el país, o era simplemente una reunión con amigos para pasarlo bien?”. Su crítica apunta a que, en un contexto de escrutinio público, cualquier uso de infraestructura estatal para eventos recreativos debe ser aclarado de inmediato.
Un precedente peligroso en Palacio
La intervención de Sepúlveda conectó con la preocupación de diversos sectores que ven en este almuerzo una señal de “privatización” simbólica de La Moneda. El conductor enfatizó que la transparencia es “sana” para la democracia y que el país no puede quedar con la incertidumbre de si el erario público está costeando las relaciones sociales del círculo íntimo del Presidente.
Esta crítica mediática ha servido de combustible para la ofensiva parlamentaria, donde diputados como Daniel Manouchehri y la senadora Daniella Cicardini ya han formalizado denuncias ante la Contraloría. El foco, tal como lo planteó Sepúlveda, está en determinar si La Moneda se está utilizando como “el living de una casa particular” o si se mantiene el estándar de sobriedad que exige la máxima magistratura del país.
