La presentación de Justin Bieber en Coachella 2026 se perfilaba como uno de los momentos más importantes de la industria musical este año, marcando su retorno a los grandes espectáculos tras un periodo de ausencia y el estreno de su disco SWAG II en 2025. Sin embargo, lo que debió ser un triunfo artístico se transformó rápidamente en un debate global sobre la calidad y el respeto al público en festivales de alto nivel.
Un “karaoke” de 10 millones de dólares
A pesar de contar con invitados de renombre como Kid Laroi para interpretar el éxito Stay, y de recorrer clásicos de su catálogo como Baby y Never Say Never, el formato del show desconcertó a los asistentes. La puesta en escena consistió únicamente en el cantante, una pantalla gigante, un ordenador y una conexión a internet.
El punto más crítico ocurrió cuando Bieber comenzó a reproducir sus propias canciones directamente desde la plataforma YouTube, limitándose a cantar encima de los videos en lo que muchos asistentes describieron como un “karaoke” improvisado. La controversia aumentó cuando el artista proyectó otros contenidos ajenos a la música, como el video de un altercado que protagonizó con un paparazzi en 2025, lo que fue interpretado por algunos sectores como una distracción innecesaria frente a la falta de producción.
Las redes sociales y la sombra de Sabrina Carpenter
Las comparaciones no tardaron en aparecer. Diversos usuarios en redes sociales contrastaron la propuesta de Bieber con las presentaciones de otros artistas del cartel, específicamente mencionando a Sabrina Carpenter, cuya producción fue notablemente más compleja. Según consignó Page Six, las críticas apuntaron a que, si una artista femenina hubiese entregado un show de esa factura, su carrera habría enfrentado consecuencias devastadoras.
“La performance más floja de todos los tiempos”, sentenció uno de los espectadores en plataformas digitales, reflejando el sentir de quienes recordaron que el canadiense habría cobrado una cifra cercana a los 10 millones de dólares por encabezar el evento.
El ácido comentario de Katy Perry
Incluso entre sus colegas hubo espacio para la ironía. La cantante Katy Perry, quien observaba el show desde el sector VIP, lanzó un comentario que se volvió viral en cuestión de minutos. “Gracias a Dios tiene YouTube Premium”, bromeó la artista, haciendo referencia a la ausencia de anuncios publicitarios durante la reproducción de los videos en la pantalla principal del escenario.
Este episodio deja una pregunta abierta sobre la evolución de los shows en vivo y si la figura de la superestrella es suficiente para sostener un escenario de la magnitud de Coachella sin una propuesta visual y técnica que lo respalde.
