La imagen de la vocera de Gobierno huyendo de la prensa para evitar preguntas incómodas se ha convertido en el símbolo de los primeros 25 días de la administración de José Antonio Kast. Según el análisis del periodista Daniel Matamala, este episodio no es un hecho aislado, sino la manifestación de una gestión que parece “incrédula ante la realidad”, atrapada entre las promesas de campaña y las complejidades propias del ejercicio del poder.
Contradicciones y el fenómeno de las “zancadillas”
El inicio del mandato se ha caracterizado por una serie de decisiones revertidas en tiempos récord. Desde el retiro y posterior reingreso de decretos de protección ambiental —como los de la ranita de Darwin y el lago Villarrica— hasta la rectificación de la candidatura a los Juegos Olímpicos de la Juventud, el Gobierno ha mostrado una falta de cohesión interna. Para Matamala, se trata de un “gobierno total” que hace y deshace, proclama y desmiente de manera constante.
Uno de los puntos más críticos fue la remoción de la directora nacional del Sernameg, una decisión que el propio Presidente defendió inicialmente, para luego revertirla apenas unas horas después. Este patrón de comportamiento sugiere una desconexión entre la toma de decisiones y el impacto político-social de las mismas.
El conflicto del presupuesto y la seguridad
La gestión económica y de seguridad ha sido el escenario de los mayores tropiezos. El Ejecutivo anunció un recorte del 3% al presupuesto de Seguridad, una medida que contradecía directamente las promesas de “mano firme” realizadas durante la campaña. Ante la presión del Congreso y la opinión pública, el Gobierno intentó presentar la reversión de este recorte como un logro, cuando en realidad fue una rectificación forzada.
“El gobierno de emergencia en seguridad no podía debutar desfinanciando a Carabineros”, señala la columna, subrayando que la implementación del recorte fiscal es un ejemplo del “amateurismo” de estos primeros días. La dupla económica y política no ha logrado cuadrar el círculo de bajar impuestos a los más ricos mientras se aumenta el gasto social sin tocar beneficios.
Gabinete de leales frente a la gestión técnica
La conformación del equipo de Gobierno también ha sido objeto de críticas. Según el análisis, se privilegió un gabinete de leales, muchos de ellos “novatos en política e ignorantes en administración pública”, por sobre perfiles técnicos experimentados. Esto ha generado puestos críticos en Seguridad y Vocería que operan bajo una lógica de improvisación.
El texto concluye que el periodo de campaña ha terminado y que el Ejecutivo debe enfrentar el desafío de gobernar el Chile real, no el de sus consignas. “No es un problema cosmético, sino de diseño. Sobran dogmas y falta realidad”, sentencia la columna, recordando que al Gobierno aún le restan 1.436 días de mandato.
