La salida de Priscilla Carrasco de la dirección nacional del Servicio Nacional de la Mujer y la Equidad de Género (SernamEG) ha desatado una crisis política que trasciende las fronteras del oficialismo. La decisión del Ministerio de la Mujer de solicitar su renuncia “no voluntaria” generó un rechazo transversal, especialmente debido al delicado estado de salud de la exautoridad, quien enfrenta un tratamiento contra un cáncer de mama triple negativo.
La postura de los conductores de Mucho Gusto
Durante la emisión de este martes, José Antonio Neme y Karen Doggenweiler dedicaron un espacio para analizar el impacto de esta desvinculación. Los comunicadores coincidieron en que, más allá de las facultades políticas para remover cargos de confianza, el contexto humano y la oportunidad del anuncio resultan cuestionables.
“En este caso, yo estoy parcialmente de acuerdo con lo que dice Priscilla Carrasco. Pero el tema del cáncer, evidentemente, le pone un elemento que es súper distintivo”, señaló Neme. El periodista enfatizó que la administración debió haber mostrado mayor sensibilidad respecto a los tiempos: “No pedirle la renuncia no voluntaria el último día de marzo, o sea… es dispararse en los pies, es abrir una polémica absolutamente innecesaria”.
Una crítica a la coherencia institucional
Karen Doggenweiler se mostró visiblemente afectada por los detalles del caso, calificando la acción del Ejecutivo con términos tajantes. “A mí me parece inhumano, es brutal. Escuchaba, además, las opiniones de Evelyn Matthei y Karla Rubilar, de figuras quizás más cercanas al actual Gobierno”, comentó la conductora, destacando que la crítica no es solo una cuestión de oposición política, sino de humanidad básica.
Para Doggenweiler, existe una contradicción profunda entre el discurso público y las acciones del Ministerio. “Una situación… no sé, como tan innecesaria, en circunstancias que se ha promovido tanto ―especialmente en este mes― el acompañamiento a las mujeres, los exámenes preventivos”, añadió, subrayando la paradoja de desvincular a una mujer que lucha contra la enfermedad en una institución dedicada a la protección femenina.
El impacto político y la defensa de Carrasco
Pese a que el mandatario en funciones José Antonio Kast y la cartera de la Mujer defendieron la decisión, Priscilla Carrasco fue enfática en su descargo. “Es una pésima señal para el ejercicio de los derechos de las mujeres”, indicó la exdirectora, resaltando que nunca utilizó licencias médicas y mantuvo su compromiso laboral a pesar de la agresividad de su diagnóstico.
Neme concluyó el análisis advirtiendo sobre el daño reputacional para el Gobierno en un momento de fragilidad política. Según el periodista, en política es fundamental alinear “la estética de las decisiones” con la moralidad, sugiriendo que este episodio abre un flanco de conflicto evitable. Actualmente, la subrogancia del cargo fue asumida por el sociólogo Felipe Díaz Rain, mientras el debate sobre la protección laboral de pacientes oncológicos en el sector público vuelve al centro de la agenda.
