La historia de la radiodifusión chilena cierra un capítulo fundamental en la Región de Valparaíso. Radio Cooperativa, una de las instituciones comunicacionales más influyentes del país, concretó la venta de su señal en la zona, el mismo lugar que la vio nacer hace casi nueve décadas.

Este movimiento administrativo no solo representa una transacción comercial, sino que simboliza el desmantelamiento de un patrimonio sonoro que comenzó en 1935 bajo el nombre de Cooperativa Vitalicia.

El origen porteño y el peso de la historia

Valparaíso fue el epicentro de la expansión de Cooperativa. Desde sus estudios originales, la emisora construyó una identidad ligada al desarrollo nacional y regional. Aunque la filial regional propia cesó sus funciones como unidad de producción local en 1998, la permanencia de su señal en el dial mantenía vivo el vínculo simbólico con su ciudad de origen. La decisión de la administración actual, liderada por Luis Ajenjo, de desprenderse de este activo ha generado críticas transversales en el mundo de las comunicaciones, interpretándose como el sacrificio del legado histórico en favor de la supervivencia económica inmediata.

Una crisis terminal en el dial

La venta se produce en un contexto de vulnerabilidad financiera para la estación. La crisis que afecta a la industria radial, sumada a gestiones internas cuestionadas, ha derivado en una reducción sistemática de su infraestructura. Lo que antes era una red nacional robusta, hoy se fragmenta ante la necesidad de liquidar frecuencias para cubrir pasivos. Expertos del sector señalan que el abandono de Valparaíso es particularmente doloroso, dado que la ciudad puerto es el ADN de la compañía.

La salida del aire en la zona donde todo comenzó marca un punto de no retorno para una marca que, durante décadas, fue sinónimo de credibilidad y despliegue territorial.

El futuro de la señal

Con esta operación, Radio Cooperativa reduce significativamente su alcance en una de las zonas con mayor audiencia y relevancia política del país. El gremio radial y los aficionados a los medios observan con preocupación cómo una de las estaciones más importantes del siglo XX se desdibuja, dejando atrás el puerto que le dio su primera voz en 1935.

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