La juramentación de la Cámara de Diputadas y Diputados se vio empañada por una coordinada campaña de hostigamiento digital. Una red de cuentas de ultraderecha, utilizando la plataforma de desinformación X y la participación activa de twitteros como Neuroc y Matías Llanca, intentó instalar una narrativa falsa sobre la diputada Ana María Gazmuri.
El montaje digital pretendía hacer creer a la opinión pública que la parlamentaria había jurado su cargo portando una fotografía del Ayatolá iraní Alí Jameneí, una mentira que alcanzó decenas de miles de visualizaciones en pocas horas con el objetivo de desatar una ola de odio virtual.
El origen del fraude y la realidad de los hechos
La verificación de datos realizada por medios especializados como Mala Espina y Fast Check confirmó rápidamente la falsedad de los registros difundidos por el ecosistema digital de la derecha radical. La imagen original, extraída directamente de la transmisión oficial del Congreso Nacional, desmiente categóricamente la manipulación. En el registro auténtico se observa que Gazmuri sostenía el retrato de Exequiel Ponce Vicencio, dirigente del Partido Socialista detenido y desaparecido por la DINA en 1975.
La acción de la diputada se enmarcó en un acto de memoria histórica realizado por el bloque del Partido Comunista e independientes. Bajo la consigna “¿Dónde están?”, los parlamentarios recordaron a las víctimas de la dictadura militar, un hecho que está plenamente acreditado por las fotografías institucionales de la Cámara.
El prontuario de Neuroc y el asedio digital
Este episodio no es un hecho aislado, sino que responde al modus operandi de Neuroc. Esta entidad cuenta con un extenso historial en la ejecución de campañas de hostigamiento y ataques virtuales dirigidos. La coordinación entre esta empresa y otros usuarios ultraderechistas evidencia una estrategia de manipulación de la memoria para desacreditar a oponentes políticos mediante el engaño deliberado.
El equipo de la parlamentaria calificó la difusión de la imagen como una acción “malintencionada”, subrayando que el uso de tecnologías para alterar la realidad busca erosionar el debate democrático y la confianza pública.
La respuesta judicial de Ana María Gazmuri
Ante la gravedad del ataque, la diputada Gazmuri utilizó sus canales oficiales para desmentir la operación y anunciar medidas legales contra los responsables de la creación y propagación de este contenido fraudulento.
“Algunas páginas de verificación han confirmado que se difundió información falsa sobre mi persona. Quiero ser clara: estas acciones no solo difunden mentiras, sino que buscan dañar mi credibilidad, la confianza pública y el ejercicio de mi labor parlamentaria”, sentenció la legisladora.
Además, confirmó que la ofensiva no quedará impune en el ámbito judicial: “Presentaremos en los próximos días una querella contra quienes resulten responsables de la creación y difusión de este tipo de desinformación. Defender la verdad y la integridad en la vida pública es un deber democrático que ejerceré con firmeza”.
