El fenómeno de las redes sociales y su impacto en las figuras públicas volvió a instalarse en el debate televisivo tras las declaraciones de Eskarcita en la más reciente emisión de “La divina comida”. La exintegrante de formatos de telerrealidad compartió espacio con Disley Ramos, Claudio Valdivia y Esteban Paredes, instancia en la cual detalló el hostigamiento digital experimentado tras finalizar su participación en pantalla.

El impacto psicológico del entorno digital

La exposición mediática derivó en un periodo de alta complejidad emocional para la joven. Según su testimonio directo, la confrontación con la opinión de las plataformas digitales afectó de manera severa su cotidianeidad durante meses.

“Hubieron meses, meses te puedo decir, en los que yo despertaba llorando. O sea, yo miraba el celular y sentía que me estaban gritando todos acá”, explicó respecto a la presión experimentada al revisar los comentarios de los usuarios.

La gravedad de la situación alcanzó niveles críticos que la llevaron a cuestionar su continuidad general. “Meses en los que tampoco quería seguir viviendo incluso”, enfatizó al describir el límite de las repercusiones del acoso recibido.

La controversia en torno a las dinámicas relacionales

El origen del hostigamiento estuvo vinculado a las percepciones de la audiencia sobre su estatus sentimental previo al encierro. Ante las dudas planteadas por Claudio Valdivia sobre si había ingresado con un vínculo formal, la invitada Disley Ramos intervino para esclarecer la cronología de los hechos y defender la postura de su compañera.

Ramos argumentó que la respuesta del público fue desmedida. “La gente fue muy lapidaria con la Eskarcita”, señaló, explicando que los reproches apuntaban a una supuesta infidelidad dentro del encierro. Sin embargo, precisó que existió un acuerdo previo: “Ella habló antes de entrar y le dijo: ‘estamos separados'”.

La decisión de establecer límites a la exposición

Tras sobrellevar la etapa de mayor cuestionamiento en silencio, la figura televisiva optó por un cambio de estrategia frente a las críticas recurrentes en sus publicaciones. Este proceso implicó la asimilación de que es imposible responder a las expectativas globales del público.

“Creo que es un asunto que nunca se resuelve al 100%. Creo que uno nunca le puede dar el gusto al 100% a las personas, o si no realmente no seríamos nosotros mismos”, reflexionó. El cierre de esta etapa estuvo marcado por la necesidad de frenar el impacto del entorno digital: “En un momento tocó poner un alto. Tocó decir basta”.

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