En una distendida entrevista para el programa “Sin Editar”, María Ignacia Moll, conocida popularmente como Inna Moll, abordó facetas de su vida que suelen quedar fuera de sus videoblogs. La modelo, que representó a Chile en el Miss Universo, fue enfática al describir las abismales diferencias de presupuesto y preparación entre las candidatas nacionales y las potencias del rubro como Venezuela o Colombia. Moll explicó que, mientras otros países cuentan con equipos de diseño y profesores de oratoria dedicados exclusivamente a la competencia, ella debió recurrir a la inteligencia artificial para generar cuestionarios de práctica y estudiar de forma autodidacta.

A pesar de haber alcanzado el puesto número 12, la influencer admitió que se sentía preparada para entrar al “top cinco”, aunque reconoció que el “peso de banda” influye directamente en los resultados. Además, se refirió al complejo escenario que enfrentó la organización del certamen, calificando la producción como deficiente tras incidentes graves, como la fractura de cráneo que sufrió una de las participantes, asegurando que el esfuerzo de las jóvenes se vio opacado por la gestión interna.

Fuera de los concursos de belleza, Inna compartió aspectos de su infancia en Puerto Varas y su lucha con el déficit atencional durante la etapa escolar. Reveló que su rendimiento académico dio un giro radical tras recibir el tratamiento adecuado, pasando de ser una alumna dispersa a una con notas sobresalientes. En el plano personal, la joven de 29 años manifestó su intención de contraer matrimonio con su actual pareja, con quien lleva más de tres años de relación, y proyectó su vida rodeada de naturaleza y familia, alejándose progresivamente de la sobreexposición mediática que a veces le resulta abrumadora.

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