La trayectoria de Emilia Dides ha dado un giro significativo en el último año. De ser la voz que cautivó en programas de talentos, pasó a convertirse en una de las representantes más queridas de Chile en el Miss Universo, para luego embarcarse en el reto más personal de todos: ser madre. En una íntima entrevista en el podcast “Dale Color”, la modelo y cantante analizó cómo estas experiencias han moldeado una identidad mucho más sólida y empoderada, alejada de las inseguridades que marcaron sus inicios en la industria.
El Miss Universo como catalizador de identidad
Dides recordó su paso por el certamen internacional no solo como una competencia de belleza, sino como un espacio de crecimiento interno. “En el Miss Universo me encontré a mí misma”, confesó, explicando que el rigor del concurso le permitió descubrir una versión más serena y femenina de su personalidad. A pesar de los estigmas que rodean a las misses, Emilia destacó que su estrategia fue mantener la autenticidad, incluso cuando eso implicaba desafiar ciertas normas establecidas.
Durante la conversación, reveló detalles poco conocidos de la competencia, como la tensión que se vive tras bambalinas. Relató un episodio del Miss Universo Chile donde una compañera sufrió un sabotaje con un chicle en el cabello, una situación que, aunque ajena a ella, le sirvió para entender la complejidad de ese entorno y la importancia de mantener una mentalidad fuerte para no dejarse afectar por energías negativas.
Maternidad y la “magia” del postparto
A solo semanas de haber dado a luz a su hija Mia Ignacia, Emilia sorprendió al aparecer en la gala del Festival de Viña del Mar. Sobre este proceso, la cantante fue enfática en señalar que la clave para sentirse bien no reside en la estética, sino en la salud mental. “Soy una mujer maravillosa y lo sigo siendo a pesar de si subí 15 kilos en el embarazo”, afirmó, subrayando que crear una vida es un acto que debería anteponerse a cualquier presión por recuperar la figura de inmediato.
Sin embargo, no ocultó su faceta más “maniática” con la moda. Comentó con humor su obsesión por las cinturas pequeñas y el uso de fajas colombianas, compartiendo incluso trucos como el uso de aceite de coco para facilitar su colocación. Para ella, vestirse y arreglarse es un ritual de empoderamiento: “Cuando te arreglas, es brígido cómo la actitud va cambiando; caminas de otra forma”.
Superando las críticas y el pasado
La entrevista también profundizó en temas sensibles como los trastornos alimenticios y el impacto de los comentarios ajenos. Emilia recordó que en sus inicios fue tildada de “la gordita de Rojo”, etiquetas que en su momento generaron inseguridades y episodios de oscuridad. La superación de estos traumas vino de la mano de la autoconversación positiva y la búsqueda de ayuda profesional cuando fue necesario.
“Todo lo que te dices a ti mismo lo escuchas y lo interiorizas”, reflexionó la artista, quien hoy asegura vivir un presente libre de “dramas” y celos del pasado, enfocada totalmente en su carrera musical, su rol como madre y, eventualmente, la posibilidad de incursionar en la actuación.
