La Gala del Festival de Viña del Mar 2026 fue el escenario de una declaración estética y ambiental protagonizada por Princesa Alba. La cantante urbana cerró el despliegue de una reconocida marca de retail con una propuesta que fusionó la identidad del paisaje chileno con los principios de la economía circular, reafirmando su posición como un referente de estilo con propósito en la industria del entretenimiento local.

Inspiración natural y diseño de exportación

El atuendo lucido por la intérprete fue una creación exclusiva del diseñador chileno Diego Cajas. El realizador ha ganado notoriedad internacional tras colaborar en piezas de vestuario para figuras de la talla de Lady Gaga y Christina Aguilera. En esta oportunidad, la pieza central se inspiró en los humedales de Chile, utilizando texturas y tonalidades que evocan la biodiversidad de estos ecosistemas críticos.

La elección de Cajas no fue fortuita; su trabajo se alinea con una visión de moda técnica y artística que busca elevar el diseño nacional a estándares globales. Princesa Alba destacó la importancia de colaborar con talentos locales que poseen una proyección internacional, subrayando que su vestuario no solo buscaba el impacto visual, sino también narrar una historia sobre el territorio.

El mensaje de la moda consciente

Más allá de la estética, la participación de la artista formó parte de una activación denominada “team París”, integrada también por Javiera Díaz de Valdés, Kika Silva y Daniela Ramírez. El grupo presentó una propuesta de moda circular, donde cada pieza exhibida tiene como destino final la reventa y la recirculación.

“Elegimos recircular, elegimos una moda consciente”, afirmó la cantante durante su paso por la alfombra roja en el Sporting. La artista enfatizó que la forma de vestir es una herramienta de comunicación política y social, instando a la audiencia a transformar, reutilizar y revender prendas para disminuir el impacto ambiental de la industria textil.

Archivos históricos y tendencias en la alfombra

La comitiva que acompañó a la cantante reforzó el concepto de sostenibilidad mediante el uso de piezas de archivo. Entre los destacados se encontró un vestido de la casa Cavalli, utilizado anteriormente por la actriz Leonor Varela, y una pieza de Jenny Packham que perteneció al guardarropa de la Princesa de Gales.

Esta tendencia de recurrir a catálogos históricos y prendas de segunda mano marca un cambio de paradigma en la Gala de Viña. Princesa Alba cerró el desfile como el rostro principal de esta iniciativa, demostrando que la alta costura y la responsabilidad ecológica pueden coexistir en los eventos de mayor visibilidad mediática del país.

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