En la antesala de una nueva edición del Festival Internacional de la Canción de Viña del Mar, la organización y sus animadores oficiales ofrecieron detalles sobre la preparación de este evento que trasciende las fronteras nacionales. Bajo la gestión de Megamedia y Bizarro, el certamen busca equilibrar la tradición que le otorga identidad con las nuevas exigencias de una audiencia global y digitalizada.

La consolidación internacional y el valor del “monstruo”

Durante la conferencia, Rafael Araneda destacó la reputación que el festival posee en mercados como México y Estados Unidos, calificándolo como “el festival latino más importante del mundo”. Por su parte, la alcaldesa de Viña del Mar, Macarena Ripamonti, subrayó que el evento es un patrimonio nacional cuya ejecución requiere un trabajo continuo de 300 días al año, enfocado en satisfacer las expectativas de un público que es único por su capacidad de manifestarse.

Daniel Merino, director ejecutivo del festival, reforzó esta idea al señalar que el público es el verdadero dueño del evento. Esta conexión emocional es la que permite que el certamen mantenga su vigencia tras más de seis décadas, atrayendo a artistas consagrados y emergentes que ven en la Quinta Vergara una plataforma definitiva para sus carreras internacionales.

Innovación tecnológica y sostenibilidad

Uno de los pilares de esta edición es la modernización técnica. Juan Pablo González, director general, reveló que se han incorporado softwares de vanguardia, como sistemas de dirección de cámaras automatizados para las competencias, y equipos de iluminación que sitúan al festival al nivel de las grandes producciones mundiales.

En términos de sostenibilidad, el certamen ha sido reconocido por medir su huella de carbono y por implementar iniciativas como la “Refforest Running”, que permitirá plantar 8.000 especies arbóreas en la ciudad. Además, se destacó la inclusión de materiales textiles innovadores en el vestuario de los animadores diseñados para absorber CO2, reforzando el mensaje de cuidado medioambiental hacia las nuevas generaciones.

El humor y la música urbana como ejes de audiencia

El humor sigue siendo un momento crítico de la programación. La organización confirmó la presencia de seis comediantes, entre los que destacan Stefan Kramer y Rodrigo Villegas, además de nuevas apuestas provenientes del stand-up y las redes sociales. Según los directores, el trabajo con los humoristas es “serio y meticuloso”, con meses de preparación para enfrentar la temperatura de un público que no perdona errores.

Respecto a la parrilla musical, el éxito de ventas de la noche urbana refleja un cambio en el consumo. Con artistas como Paulo Londra y Pablo Chile, el festival abraza géneros que dominan las plataformas digitales. Daniel Merino enfatizó que la música urbana llegó para quedarse, permitiendo que el certamen conecte con audiencias jóvenes sin sacrificar el corazón del evento: las competencias folclórica e internacional.

Impacto económico y accesibilidad

La alcaldesa Ripamonti informó que el festival emplea directamente a más de 5.000 personas, en su mayoría residentes locales, y genera una ocupación hotelera cercana al 90%. Asimismo, se anunciaron mejoras significativas en accesibilidad, aumentando los espacios para personas con movilidad reducida y habilitando una “sala calma” para asistentes con sensibilidad auditiva, asegurando que la experiencia en la Quinta Vergara sea integradora para todos.

Compartir.
Exit mobile version