La Gala del Festival de Viña del Mar 2026 se convirtió una vez más en el epicentro de la moda y el espectáculo latinoamericano. Entre las figuras más esperadas de la noche, Paloma Fiuza logró acaparar todas las miradas al desfilar con una pieza de alta costura diseñada por Luisa Vargas, consolidándose como una de las mejores vestidas de la velada.
El simbolismo del color esmeralda y el diseño de Luisa Vargas
El atuendo elegido por Fiuza destacó primordialmente por su intenso tono verde esmeralda. El diseño, de corte maximalista, presentaba una estructura con escote corazón que realzaba la figura de la brasileña. La pieza estaba íntegramente recubierta de pedrería y cristales multicolores, los cuales generaban un efecto lumínico dinámico ante los focos de la alfombra roja.
La confección, a cargo de la diseñadora Luisa Vargas, incorporó elementos de alta sensualidad, como una pronunciada apertura lateral que permitía lucir la pierna de la bailarina, además de una espalda descubierta que aportaba ligereza al diseño cargado de texturas.
La recepción de los expertos: Maximalismo y sensualidad
Durante la transmisión oficial, los comentaristas de moda destacaron la energía y la coherencia del look con la personalidad de la artista. Marcelo Marocchino, experto en estilo, subrayó el uso de accesorios de gran formato, señalando que el “maximalismo siempre en las joyas” fue un acierto total para acompañar la pieza central.
Por su parte, la conductora Tonka Tomicic resaltó el carisma de la invitada: “Este color esmeralda con mucho brillo multicolor es muy alegre y energético, como Paloma Fiuza”. Los especialistas coincidieron en que el vestuario no solo cumplía con los estándares de la etiqueta de la gala, sino que también reflejaba la esencia vibrante de “Pops”.
Un paso memorable por la alfombra roja
Fiuza, quien mantiene un vínculo histórico con el público chileno desde sus inicios en la televisión juvenil, se mostró cómoda y radiante durante su paso frente a las cámaras. El diseño de Vargas, complementado con una cabellera oscura de ondas naturales y un maquillaje sutil, permitió que el vestido fuera el protagonista absoluto.
La participación de Paloma en la Gala de Viña 2026 reafirma su vigencia en el medio y su capacidad para evolucionar en términos de estilo, pasando de la estética puramente coreográfica a la sofisticación de la alta costura sin perder su identidad característica.
