El historial de polémicas de Oriana Marzoli en la televisión chilena ha sumado un nuevo y crudo capítulo tras las recientes declaraciones de Sebastián Ramírez. En una transmisión a través de la plataforma Kick, el participante de diversos encierros recordó los episodios de racismo que marcaron el reality Doble Tentación en 2017, específicamente los ataques dirigidos hacia la modelo Dominique Lattimore.
Ramírez detalló que los insultos proferidos por la pareja conformada por la nacida en Venezuela y el argentino Luis Mateucci escalaron a niveles de degradación humana. “Le empezaron a decir cosas racistas. Esclava, negra, mono”, señaló Ramírez, confirmando la gravedad de los hechos que en su momento derivaron en una demanda judicial ante el 16º Juzgado Civil de Santiago.
La distorsión de la edición televisiva
Uno de los puntos más críticos del relato de Ramírez fue la forma en que la producción del programa manejó el conflicto. Según su testimonio, el equipo de edición intervino para proteger la imagen de las figuras internacionales, diluyendo el motivo real de las discusiones ante la audiencia.
“Yo la defendí, pero a mí me mostraron como que yo la defendí porque era mujer. Se entendió que este huevón hueveaba a las minas, pero al final no era eso, a mí me molestó porque el huevón le dijo ‘mono’ a la mina”, explicó el chico reality, subrayando que su indignación nació de la discriminación racial y no de una simple diferencia de convivencia.
Un historial de impunidad y rechazo social
El comportamiento de Marzoli no solo quedó en el registro televisivo. Tras las denuncias de agresiones físicas y verbales presentadas por Lattimore, la modelo abandonó el país de forma abrupta. Esta situación legal le impidió el reingreso a Chile durante años, un hecho que Ramírez recalcó: “Por eso a la Oriana no la dejaron entrar al país, ¿se acuerdan de eso o no? Esa es la verdad”.
Pese a este historial, la televisión local volvió a abrirle las puertas en formatos como Ganar o Servir de Canal 13. Sin embargo, su regreso no ha estado exento de cuestionamientos. La audiencia ha mantenido una memoria activa frente a sus insultos de alto calibre, lo que se tradujo en una manifestación de rechazo masivo durante la Gala del Festival de Viña 2025, donde Marzoli fue recibida con abucheos y pifias por parte del público asistente.
La persistencia de estas conductas en pantalla pone de manifiesto la tensión entre las cifras de audiencia y los estándares éticos de la televisión chilena, en un contexto donde el racismo y la xenofobia son cada vez menos tolerados por la sociedad civil.
