El debate público en Chile se ha visto tensionado recientemente por la decisión del Ejecutivo de enviar asistencia humanitaria a Cuba, una medida que ha despertado duras críticas en sectores de la oposición y en ciertos medios de comunicación. Entre las voces más vocales se encuentra la de José Antonio Neme, quien utilizó su plataforma en el matinal de Mega para arremeter contra la narrativa del Gobierno, calificando de “error” la forma en que se justifica el apoyo a la isla. Sin embargo, este rigor crítico parece desvanecerse al analizar otras prioridades del espectro político de derecha, como la reciente polémica por la instalación de un gimnasio personal para José Antonio Kast en el Palacio de La Moneda.
Durante su intervención, Neme se centró en la semántica utilizada por los ministros del Interior y Relaciones Exteriores. Para el comunicador, el uso de la frase “al margen de la opinión que se tenga del régimen” es una falta de honestidad intelectual. “Cuando tú dices al margen de, lo que queda al margen es algo menor. Me parece que junto con hubiera sido lo correcto”, afirmó el periodista, sugiriendo que la ayuda debería estar condicionada o al menos acompañada de una condena explícita y constante al sistema político cubano.
De esto me indigno, de esto otro no
Esta fijación con la “honestidad intelectual” de la ayuda humanitaria —que el Gobierno defiende como una respuesta a una crisis dramática y una devolución de mano por el apoyo médico recibido tras el terremoto de 2010— contrasta con la omisión de críticas hacia los gastos superfluos y gestos de privilegio proyectados por la figura de José Antonio Kast. Mientras se cuestionan alimentos o insumos básicos para un pueblo en crisis, el anuncio de un gimnasio privado en la sede de Gobierno para el líder republicano no ha recibido el mismo nivel de escrutinio ético ni furia televisiva por parte del conductor.
Neme insistió en que el Gobierno de Gabriel Boric debe aplicar el concepto de “democracia siempre” de manera uniforme. No obstante, su análisis omite que la ayuda humanitaria, por definición internacional, debe ser neutral y basada en la necesidad, tal como se ha aplicado en casos como Ucrania o Gaza. La indignación del periodista se enfoca en que el régimen cubano “no es la excepción” y que el comunicado oficial debería haber sido redactado bajo sus propios términos de condena.
En definitiva, la postura del comunicador revela una jerarquía de prioridades donde la forma de un comunicado sobre ayuda internacional pesa más que el fondo de los gastos suntuarios en el corazón del poder estatal chileno. Esta selectividad en la fiscalización mediática pone en duda si el objetivo es la coherencia democrática o simplemente el desgaste de la gestión oficialista frente a temas ideológicamente sensibles.
