Valentina Roth regresó al set de “Primer Plano” para conversar sobre su próxima participación en el programa “Fiebre de Baile”. Durante la entrevista, se pudo observar a una Valentina renovada, con una actitud mucho más relajada y risueña en comparación con sus apariciones años atrás. La bailarina enfatizó en repetidas ocasiones que su mentalidad ha cambiado radicalmente tras convertirse en madre, colocando a su familia como el eje central de su vida actual.
Una evolución marcada por la maternidad
En pantalla, Roth se mostró sumamente cómoda, manteniendo una interacción fluida y honesta con los conductores. Destacó su capacidad para reírse de sí misma y manejar con humor los comentarios de los panelistas. A diferencia de otras épocas donde la confrontación era habitual, Valentina proyectó una imagen de paz y madurez, asegurando estar en una etapa de mayor introspección.
“Estoy más tranquila, más madura, no quiero entrar en polémicas”, declaró de forma tajante, marcando una distancia definitiva con los escándalos mediáticos que protagonizó en el pasado. Su lenguaje corporal fue abierto y seguro, demostrando que se siente en control de su nueva etapa personal y profesional, donde el conflicto ya no tiene espacio.
El desafío físico en la pista de baile
A pesar de su reconocida trayectoria como exgimnasta, Roth se mostró humilde respecto a su condición actual para la competencia. La bailarina reconoció que el tiempo fuera de las pistas de alto rendimiento le ha pasado la cuenta, aunque confía en su disciplina base para enfrentar las exigencias de “Fiebre de Baile”.
“Soy exgimnasta, pero hace cuatro años que no salgo a bailar, de verdad estoy tiesa”, confesó entre risas, evidenciando una honestidad que conectó rápidamente con la audiencia. Para ella, este regreso no se trata de una competencia feroz por el primer lugar, sino de un reencuentro con una de sus grandes pasiones desde una vereda mucho más saludable.
Prioridades claras: Familia y bienestar
El eje de la conversación orbitó constantemente en torno a su rol como madre. Para Valentina, cualquier proyecto televisivo o profesional hoy está supeditado al bienestar de sus hijas y la estabilidad de su hogar. Esta nueva jerarquía de valores es la que le permite enfrentar las cámaras con una sonrisa y sin el peso de las críticas externas.
“Ahora mis prioridades son mis hijas”, subrayó la deportista. Esta declaración resume el motor de su presente: participar, disfrutar y trabajar, pero siempre regresando al refugio que ha construido fuera de las luces del espectáculo. “Quiero pasarlo bien, quiero disfrutar cada baile que haga”, concluyó, dejando claro que su paso por el estelar será, ante todo, una experiencia de goce personal.
