Trevor Noah marcó su sexta y última aparición como maestro de ceremonias de los Premios Grammy con uno de sus monólogos más punzantes hasta la fecha. Lejos de la diplomacia habitual, el ex presentador de The Daily Show aprovechó la apertura de la 68ª entrega anual para abordar la tensión política actual en Estados Unidos, lanzando críticas directas que resonaron tanto en la audiencia presente como en las redes sociales.
La noche comenzó con una energía vibrante tras la actuación de Bruno Mars y Rosé, pero el tono cambió rápidamente cuando Noah tomó el micrófono. Con la confianza de quien se despide, el comediante no tardó en señalar las ausencias notables y las dinámicas de poder en la sala, utilizando el humor como vehículo para la crítica social.
El “fantasma” de Nicki Minaj y la Casa Blanca
El momento más comentado de la noche surgió cuando Noah abordó la ausencia de la rapera Nicki Minaj. En lugar de una excusa genérica, el anfitrión vinculó directamente su falta con su reciente y polémico apoyo político.
“Nicki Minaj no está aquí”, anunció Noah ante el público. “Todavía está en la Casa Blanca con Donald Trump discutiendo temas muy importantes”. Sin detenerse ahí, el comediante procedió a realizar una imitación del expresidente, imaginando la conversación entre ambos: “De hecho, Nicki, yo tengo el trasero más grande. Lo tengo, todos lo dicen. Sé que dicen que eres tú, pero soy yo. WAP, WAP, WAP. Míralo, bebé”.
La broma no solo generó risas nerviosas y aplausos, sino que subrayó la controversia que ha rodeado a la artista tras declararse la “fan número uno” de Trump y buscar agilizar su ciudadanía estadounidense.
Jeff Bezos y la diversidad en Hollywood
Más allá de la política, Noah dirigió su agudeza hacia la élite económica. Al observar la multitud repleta de estrellas en el recinto, lanzó una comparación que se viralizó instantáneamente.
“Hay tantas estrellas en esta sala, siento que estoy en la boda de Jeff Bezos, pero con mucha más gente negra”, bromeó Noah.
Esta línea sirvió para destacar dos puntos clave: la exclusividad percibida de los eventos de los multimillonarios tecnológicos y, simultáneamente, la celebración de la diversidad en la industria musical, un tema recurrente en las críticas a otras premiaciones de Hollywood.
Referencias a Lauryn Hill y el paso del tiempo
Para cerrar su segmento de apertura, Noah ofreció una perspectiva histórica al presentar a Lauryn Hill. Recordó a la audiencia que la última vez que la leyenda del R&B actuó en los Grammy fue en 1999, utilizando ese dato para ilustrar cuánto ha cambiado —y cuánto no— el mundo.
“En 1999, el presidente tenía un escándalo sexual, la gente pensaba que las computadoras iban a destruir el mundo y Diddy fue arrestado”, señaló, trazando paralelismos inquietantes con la actualidad. “Vaya, cómo han cambiado los tiempos”.
Con este monólogo, Trevor Noah no solo inauguró una ceremonia de premios, sino que cerró su ciclo consolidándose como una voz capaz de mezclar el entretenimiento con la observación crítica necesaria en tiempos convulsos.
