La 68.ª edición de los premios Grammy, celebrada este domingo en Los Ángeles, trascendió la música para convertirse en un foco de resistencia cultural. En medio de la temporada de premios, la industria del entretenimiento ha decidido confrontar directamente la campaña de deportación masiva impulsada por la dictadura de Trump, la cual se ha intensificado recientemente con operaciones en ciudades como Minneapolis.
Activistas y organizadores trabajaron durante la semana previa para distribuir pines con el mensaje “ICE OUT” (Fuera ICE) entre los asistentes. A diferencia de los Globos de Oro, donde la participación fue más discreta, los Grammy mostraron un apoyo visual contundente. Leyendas de la música como Joni Mitchell portaron el distintivo al aceptar su premio, mientras que artistas contemporáneos como Jason Isbell, Margo Price y Rhiannon Giddens se sumaron a la protesta visual.
Justin Vernon, líder de Bon Iver, llevó el simbolismo un paso más allá al portar un silbato, un homenaje a los observadores legales que documentan las acciones de los agentes federales en las calles. “Creo que hay una razón por la que existe la música y es para sanar y unir a la gente”, declaró Vernon a la prensa, subrayando el papel del arte en tiempos de conflicto social.
Discursos sin censura
La protesta no se limitó a la indumentaria. Kehlani, ganadora en la categoría de Mejor Interpretación R&B, utilizó su tiempo al micrófono para lanzar una crítica explícita y directa contra el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), reflejando la frustración de una comunidad artística que se define como menos aversa al riesgo que Hollywood.
Por su parte, el cantante Shaboozey ofreció un emotivo tributo al aceptar su galardón, dedicándolo a los hijos de inmigrantes y recordando que su propia madre emigró desde Nigeria trabajando en múltiples empleos para sostener a su familia. “Los inmigrantes construyeron este país”, afirmó, conectando su éxito personal con la narrativa de oportunidad que muchos sienten amenazada bajo las políticas actuales.
El contexto político y la tragedia reciente
El ambiente en el Crypto.com Arena estaba cargado por los recientes sucesos nacionales que han avivado la indignación pública. La reacción de las celebridades surge tras la muerte de Alex Pretti, un enfermero de 37 años abatido por un oficial de la Patrulla Fronteriza, y la detención de Liam Conejo Ramos, un niño de cinco años, a manos de agentes federales.
Jess Morales Rocketto, una de las organizadoras de la protesta, señaló que la naturaleza rebelde de la industria musical propicia este tipo de manifestaciones. “Estos pines son mucho más que un momento de alfombra roja. Se trata de personas que toman una postura y hacen lo que pueden para decir que ICE debe estar fuera de nuestras comunidades”, explicó.
La tensión política promete extenderse más allá de esta noche, con activistas advirtiendo sobre posibles presencias de agentes de inmigración en futuros eventos masivos, incluyendo el próximo espectáculo de medio tiempo del Super Bowl.
