El paso de Paloma Fiuza por “El Internado” (Mega) no dejó a nadie indiferente. En un balance exhaustivo sobre su estadía en las redes sociales del canal, la bailarina y figura televisiva abordó los desafíos que implicó la vida en comunidad y cómo las dinámicas grupales afectaron su bienestar emocional. Fiuza confesó que la mayor dificultad radicó en gestionar el mal humor constante de algunos compañeros y las peleas recurrentes, describiendo el ambiente por momentos como una convivencia de alta tensión. Sin embargo, destacó que los momentos de risas y las amistades forjadas fueron el contrapunto necesario para mantenerse firme durante la competencia.
Traiciones y desencuentros: El factor Mateucci y Bozzo
Uno de los puntos más críticos de su relato se centró en la relación con sus compañeros, específicamente con figuras como Luis Mateucci y Laura Bozzo. Fiuza expresó sentirse profundamente traicionada por Mateucci, a quien describió como un competidor prepotente. Según su testimonio, el argentino utilizó tácticas de amedrentamiento que la hicieron sentir vulnerable. “Me sentí traicionada por él; fue muy prepotente conmigo”, afirmó la participante, quien también cuestionó el rol de la conductora peruana Laura Bozzo por no brindarle el respaldo esperado frente a estas actitudes.
La decepción no solo fue estratégica, sino también personal. Fiuza mencionó que tras sufrir una lesión que la obligó a abandonar el encierro, analizó con mayor claridad el comportamiento de sus pares. En particular, lamentó que algunos jugadores utilizaran el coqueteo como una herramienta de manipulación, lo que complicó su proceso de recuperación emocional mientras se encontraba fuera de la casa.
Momentos de arrepentimiento y aprendizaje culinario
Fiuza también tuvo espacio para la autocrítica, recordando episodios que le causaron incomodidad al verse en pantalla tras su salida de El Internado. Uno de ellos ocurrió durante una de las fiestas, donde el consumo de alcohol nubló su juicio. “Me dio vergüenza porque me metí en el baño con él y se dio a entender muchas cosas que no pasaron”, explicó, aclarando la situación que generó múltiples especulaciones. Al día siguiente, la reflexión sobre sus acciones fue inmediata, reconociendo el impacto de la desinhibición frente a las cámaras.
Pese a los conflictos, la experiencia dejó saldos positivos. Fiuza destacó que el reality le permitió desarrollar habilidades culinarias que antes desconocía, llegando incluso a preparar su propia torta de cumpleaños con ayuda de su hermana. Además, reivindicó a su círculo cercano dentro del programa, asegurando que, lejos de la percepción externa, fueron su mayor apoyo y personas de gran calidad humana durante los meses de encierro.
