En una nueva emisión del programa Sígueme de TV+, Daniela Aránguiz protagonizó un encendido descargo público que, más allá de la polémica farandulera, dejó en evidencia una notable contradicción en sus argumentos.

La ex integrante de Mekano que ha sido noticia solo por sus insultos, amenazas y ataques personales y gratuitos acusó haber sido vetada de Revista Velvet, alegando que el medio opera bajo la lógica de “favores políticos”, específicamente atribuyéndolos a un sesgo de izquierda.

Sin embargo, la acusación de Aránguiz carece de sustento al revisar la línea editorial y directiva del medio. La revista es dirigida por Katherine Echaiz, quien no solo fue candidata a las parlamentarias por Evópoli, sino que es esposa del senador y expresidente de la UDI, Javier Macaya. Este contexto hace que la teoría de Aránguiz sobre un boicot impulsado por la “izquierda” resulte, por lo bajo, una mentira.

La furia de la “Cara de Cuica”

Aránguiz no escatimó en amenazas durante la transmisión en vivo, sin el más mínimo contrapeso de sus compañeros.

“Agradezco mucho no ser el perfil de una revista que hace entrevistas por favores políticos, sobre todo cuando esos favores políticos son de izquierda”, sentenció ante las cámaras, transformando un rechazo editorial en una trinchera ideológica. Llena de mentiras, por supuesto.

La farandulera continuó su ofensiva asegurando que el veto es definitivo y recíproco. “Mientras que dure mi carrera o mientras siga siendo una figura pública en este país, yo jamás en mi vida voy a hacer ni siquiera una entrevista para la Revista Velvet”, afirmó tajante, cerrando la puerta a cualquier futura colaboración.

Amenazas y autoproclamación

Más allá del error en el mapa político de sus acusados, Aránguiz aprovechó el espacio para reivindicar su vigencia en la televisión, recordando que lleva dos décadas en pantalla pese a sus vínculos con un género televisivo cuestionado por todos lados, y que causó la mayor crisis que ha tenido en su historia.

“Ya pasaron 20 años y estoy sentada todavía en los mejores programas de farándula de este país (…) siempre hago lo que quiero”, declaró como si fuese un logro para su trayectoria en la pantalla.

Para cerrar, lanzó una amenaza directa contra la persona específica que habría gestionado el veto, prometiendo investigar su identidad para bloquearla profesionalmente en el futuro. “Si esa persona se cambia para otra revista… jamás voy a trabajar con ella”, concluyó, en una muestra de que, para Aránguiz, las rencillas personales y políticas se mezclan sin distinción, aunque los datos digan lo contrario.

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