La crisis que atraviesa TV+ volvió a quedar en evidencia tras un nuevo episodio de tensión en Sígueme, espacio que en los últimos meses ha sido señalado como uno de los factores que han profundizado la caída comercial del canal.

Esta vez, Daniela Aránguiz y Michael Roldán protagonizaron un cruce que rápidamente escaló y que volvió a instalar dudas sobre la conducción editorial del programa y su aporte a una señal que enfrenta pérdidas millonarias.

El conflicto surgió mientras el panel comentaba el llanto de Constanza Capelli en Fiebre de Baile. Roldán expresó que interpretaba la reacción de Capelli como una muestra de autocrítica, destacando que la bailarina reconoció no haber ensayado lo suficiente.

Aránguiz intervino con una frase dirigida a su compañero, lo que dio paso a una respuesta de Roldán que ella consideró una ruptura de un acuerdo privado entre ambos.

A partir de ese momento, la discusión escaló. Aránguiz afirmó que el panelista había revelado información compartida en un contexto reservado, mientras que Roldán sostuvo que no tenía claridad sobre ese carácter y ofreció disculpas, que ella rechazó públicamente. La conversación derivó luego en referencias a episodios del pasado, lo que profundizó la tensión en pantalla.

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Este tipo de intercambios se ha vuelto recurrente en Sígueme, donde los conflictos personales entre panelistas han terminado por eclipsar los contenidos de espectáculos que originalmente definían el programa.

Para TV+, la situación no es menor: la señal enfrenta una disminución sostenida en avisaje, fenómeno que coincide con la exposición constante de peleas, acusaciones y discusiones que han marcado la pauta del espacio.

La reiteración de estos episodios no solo afecta la imagen del canal, sino que también evidencia la falta de control editorial sobre un formato que parece depender del conflicto como motor narrativo.

En un escenario donde TV+ intenta recuperar estabilidad financiera, la continuidad de dinámicas como la vivida entre Aránguiz y Roldán vuelve a instalar la pregunta sobre si Sígueme contribuye a la recuperación del canal o profundiza su desgaste.

La pelea de este martes no es un hecho aislado, sino un síntoma de un problema mayor: un programa que ha normalizado el enfrentamiento como contenido y un canal que, en medio de su crisis, no logra encauzar su oferta hacia un modelo sostenible.

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