Las declaraciones emitidas por Sergio Rojas en el programa Que te lo digo de Zona Latina continúan generando repercusiones en la industria televisiva. Todo comenzó cuando el panel analizaba una entrevista a Adriana Vacarezza, momento en que Rojas extendió sus comentarios hacia la adopción del hijo menor de Rafael Araneda y Marcela Vacarezza, cuestionando la exposición mediática del menor.

Sus palabras motivaron una inmediata reacción de la familia Araneda Vacarezza, que consideró improcedente que se discutiera públicamente sobre un niño sin capacidad de discernimiento.

La controversia escaló rápidamente. Rafael Araneda presentó una denuncia ante el Consejo Nacional de Televisión (CNTV), acción que fue respaldada por la Defensoría de la Niñez, organismo que también ingresó un requerimiento formal por la exposición del menor en el programa.

Este episodio reabrió críticas hacia el ente rector de la televisión, recordando casos previos en que el organismo no aplicó sanciones, como el hostigamiento sufrido por la periodista María Paz Arancibia en Primer Plano, lo que ha sido interpretado como permisividad frente a contenidos de farándula.

¿Esas mafias están acá entre nosotros?

En paralelo, Sergio Rojas afirmó que su participación en el programa Only Friends de Mega fue suspendida tras la polémica, señalando que se trató de un veto vinculado a la denuncia de Araneda.

José Antonio Neme, conductor del espacio, confirmó que la producción decidió postergar su presencia, explicando que el canal debía resguardar a uno de sus rostros principales. Rojas, por su parte, atribuyó la situación a supuestas “mafias” dentro de la televisión, insistiendo en que existen presiones para limitar su presencia en pantalla.

Cuando el juego se hace verdadero…

La postura de Zona Latina también generó debate. El canal bajó el perfil a la controversia y respaldó a Rojas, señalando que sus comentarios forman “parte del negocio”, lo que reactivó cuestionamientos al llamado “juego farandulero”.

Este tipo de dinámicas ha sido señalado como uno de los factores que han contribuido a la profunda crisis que atraviesa la televisión chilena, marcada por la pérdida de credibilidad, la caída de audiencias y la falta de regulación efectiva.

Así como también los cuestionamientos a los llamados “programas faranduleros” que se dedican únicamente a denostar con acusaciones sin sustento ni pruebas, y de insultos basados en personalismos en vez de juicios profesionales sobre los rostros de televisión. Esto ha hecho que los canales que apoyan este tipo de programas (TV+ y Zona Latina) sufran una fuerte caída de avisaje comercial, lo que se traduce lógicamente en la crisis financiera que hoy viven.

El caso vuelve a instalar la discusión sobre los límites éticos en la televisión de espectáculos, especialmente cuando involucra a menores de edad. También evidencia la necesidad de revisar el rol de los canales y del CNTV en la protección de derechos fundamentales frente a contenidos que, bajo la lógica del entretenimiento, terminan vulnerando estándares básicos de responsabilidad mediática.

Compartir.
Exit mobile version