En el último capítulo de Fiebre de Baile de CHV, Raquel Argandoña volvió a estar en el centro de la polémica por sus dichos hacia la influencer Cata Days. La participante presentó una coreografía al ritmo de Eligiendo una reina de Chancho en Piedra, donde decidió quitarse el vestido y terminar su actuación en ropa interior, como parte de un mensaje de empoderamiento.
La presidenta del jurado cuestionó la decisión y le otorgó un 4, señalando: “Catalina, no te vi brillar esta noche. Creo que bailaste mucho mejor en la Teletón. ¿Y me puedes explicar por qué te sacaste los zapatos y el vestido en la coreografía?”. Ante la respuesta de Cata, quien defendió su propuesta, Argandoña insistió en que no era necesario.
La tensión aumentó cuando la participante replicó: “Parece que Raquel tiene un problema con que yo esté con poca ropa”. En ese momento, la jurado lanzó la frase que desató la indignación: “Te veías tan linda con el vestido y si te sacas el vestido, te tienes que preocupar de que si te quedas con esa tenida, levantarte la parte del calzón para que no salga el rollito, porque eso no se ve estético en televisión”.
Televidentes de “Fiebre de baile” no perdonaron la gordofobia de Raquel
El comentario fue calificado como gordofóbico en redes sociales, donde cientos de usuarios criticaron la actitud de Argandoña. “Lo que dijo fue discriminatorio y meritorio de denuncia al CNTV”, “Gordofobia pura, ella no está en programa pa’ juzgar el cuerpo de los participantes” y “Qué agotadora la Raquel, atacadísima porque no soporta ver un cuerpo que pesa más de 50 kg”, fueron algunas de las reacciones.
La crítica apunta a que la televisión abierta sigue reproduciendo estereotipos dañinos sobre los cuerpos, reforzando la idea de que solo ciertos estándares son “estéticos”. Comentarios como el de Argandoña no solo desvalorizan el esfuerzo artístico de Cata Days, sino que perpetúan la discriminación hacia quienes no encajan en cánones de delgadez.
La gordofobia en pantalla tiene consecuencias profundas: afecta la autoestima de quienes se ven reflejados y normaliza la exclusión. En este caso, la reacción de la audiencia demuestra que existe una conciencia creciente sobre la necesidad de erradicar estos discursos. La televisión debe ser un espacio de diversidad y respeto, no de juicios sobre cuerpos ajenos.
